REGRESO A CASA

Director: Zhang Yimou
Calidad Técnica: Muy buena
Duración: 109 m.

Los daños de la revolución cultural en China. Lu ha estado largos años en un campo de prisioneros, y su esposa Feng ha debido criar a su hija Dan Dan, una niñita cuando se llevaron al progenitor. Educada en los principios del partido comunista, Dan Dan, ya una mujercita, sueña con ser bailarina; un día llega la noticia de que Lu se ha fugado de su lugar de confinamiento, y las dos mujeres son instadas a denunciarle si aparece en los alrededores. Este hecho marcará a la familia para siempre, hasta el punto de que pasados los años, cuando Lu es al fin rehabilitado y vuelve al hogar, una muy disminuida Feng es incapaz de reconocerlo, pesan momentos traumáticos del pasado.

Ocho años después de La maldición de la flor dorada, Zhang Yimou vuelve a trabajar con quien sin duda es su gran musa como actriz, la estupendísima Gong Li, que interpreta maravillosamente a una mujer madura y baqueteada por la vida. Y de nuevo se enfrenta al pasado reciente de su país, con más explicitud de la que era posible veinte años atrás con títulos como ¡Vivir!, mostrando las heridas, de difícil cicatrización, producidas por un régimen totalitario y policial, donde los intelectuales eran vistos con sospecha. En tal sentido, y salvando las distancias, el film hace pensar en el alemán La vida de los otros, que analizaba las secuelas de un régimen de sospecha, donde la vigilancia y las denuncias eran moneda corriente.

Pero estamos, además, ante una bella historia de amor, entre padres e hija, y entre los esposos, donde demostrarlo exige auténtico espíritu de sacrificio, paciencia, no rendirse, y capacidad de perdón y admisión de errores. Yimou ha exhibido sobrada sensibilidad para ello en títulos tan notables como El camino a casa o, más recientemente, Amor bajo el espino blanco. Aquí sigue en la línea, con un firme dominio de la narración, las emociones y la dirección de los actores, un gran trabajo de Li, pero también de Chen Daoming y la joven Zhang Huiwen. El estilo es muy clásico, y estamos ante sus temas de siempre, que quizá será lo que le reprochen los que andan siempre ansiosos de novedades y experimentos, sin importarles su posible vacuidad, rasgo éste por fortuna siempre ausente en el cine del cinasta chino.