ROGUE ONE: UNA HISTORIA DE STAR WARS

Director: Gareth Edwards
Calidad Técnica: Buena
Duración: 133 m.

Primera película de la saga galáctica que no forma parte de las tres trilogías que llegarán a conformar pronto nueve episodios, aunque esta historia de Star Wars bien podría subtitularse “Episodio tres y medio”, los hechos que se narran son inmediatamente anteriores a los que muestra el film con el que George Lucas empezó todo.

Corren tiempos en que domina el Imperio, y la Alianza Rebelde hace lo que buenamente puede para oponerse a sus tiránicos fines. Una de las herramientas que están desarrollando para asegurar su dominio es un arma de destrucción masiva, un destructor de planetas, la llamada Estrella de la Muerte. Contra su voluntad, el ingeniero Galen Erso está detrás del diseño, pero cuenta con que su hija Jyn, ahora toda una joven aguerrida, y a la que no ve desde que era niña, pueda proporcionar una valiosa información a los rebeldes. Pero esto pasa por hacerle llegar un mensaje a través de su viejo amigo extremista Saw Gerrera, y de que ella persuada a un grupo de variopintos personajes ­–Cassian Andor, combatiente sin escrúpulos, el androide K-2S0, el jedi ciego Chirrut, el guerrero Bace, o el ex piloto imperial Bodhi– para hacer equipo, lo que no es tan sencillo.

Gareth Edwards, el director deMonstersyGodzilla, ha sido el encargado de poner en marcha el primer spin-off cinematográfico deStar Wars, aunque se ve que la tarea de conceder independencia con respecto a los filmes originales es gradual, nada de riesgos innecesarios, sólo los justos, y siguiendo la estrategia del episodio VII hay un esfuerzo notable para que el fan acérrimo se sienta cómodo en un universo familiar, disfrutando de guiños y reconociendo personajes, armaduras de soldados, naves espaciales, etc, etc.

Al igual que enEl despertar de la fuerzahay una apuesta decidida por un personaje principal femenino, Jyn, encarnado por Felicity Jones, y el alimento del elemento nostalgia. También, cara a conquistar el mercado oriental, tenemos a dos personajes orientales, los chinos Donnie Yen y Jiang Wen. Pero aunque el film es entretenido, las escenas de acción acaban haciéndose un poco interminables, falta equilibrio y la música de Michael Giacchino no resiste la comparación con la de John Williams. Y aunque hay algunos detalles de humor, por los intercambios entre Jyn y K-2S0, al estilo de los que tenían la princesa Leia y Chewbacca, se echan en falta más de estos siempre agradecidos momentos de desahogo, para entendernos, el Andor de Diego Luna no es Han Solo, y las risas entre dos entrañables androides se añoran.

Además, a ratos la cosa se pone algo oscura y solemne, con un reiterativo mantra sobre la fuerza, lo que no significa necesariamente momentos emotivos de verdad, aunque alguno, por suerte, hay.

Autor: José María Aresté

 

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