JASON BOURNE

Director: Paul Greengrass
Calidad Técnica: Muy buena
Duración: 123 m.
Aspectos a destacar: Violencia.

La tercera parte sorprendía bastante por su modo de redefinir el mundo de los espías. No era la clásica historia de espía que salva el mundo. El espía bastante tenía con salvarse a sí mismo. Eso también lo fueron las dos primeras partes, pero en la tercera, Paul Greengrass encontraba también la dirección adecuada.

Esa dirección, enérgica, veloz, de planos breves, como sacudida por espasmos, aún se conserva, pero la sorpresa ya no es la misma. Aún así sigue siendo una película muy entretenida, dinámica, con múltiples tramas en paralelo que tiene como fondo el tema de la vigilancia universal, el control por parte del Estado de lo que hace cada ciudadano. Bourne se ve atrapado involuntariamente en ello, él, que vivía tranquilo metiéndose en peleas ilegales en Grecia.

Espectaculares las persecuciones de Atenas y Las Vegas rodadas con estilo clásico. Greengrass se forjó en su estilo con aquella manifestación de Bloody Sunday. Aquí, con muchos medios, convierte la manifestación en Atenas en un caos perfectamente controlado por su forma de dirigir.

Matt Damon frente a tres malvados que dan bien la réplica: Tommy Lee Jones, Vincent Cassel y Alicia Vikander. Los tres con sus propios intereses.

Información ofrecida por Ateleus

 

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