UNA PASTELERÍA EN TOKIO

Director: Naomi Kawase
Calidad Técnica: Buena
Duración: 113 m.
Aspectos a destacar: - - - -

Por José Ramón Ledesma – www.adolescentesconpersonalidad.net/

 

       Sentaro tiene poco más de treinta años, y trabaja como encargado en una modesta cafetería y pastelería de Tokio, en la que sirve dorayakis(un dulce típico japonés relleno de una salsa llamada “an”). Wakana —una joven estudiante—, es cliente diaria del establecimiento, por el que un día también aparece la simpática anciana Tokue, que pide a Sentaro que la contrate como ayudante. La sorpresa inicial de Sentaro va acompañada de un elegante rechazo, pero al día siguiente la anciana regresa condorayakiscocinados segúnsu particular receta, y están sencillamente riquísimos. Sentaro decide entonces incorporar a Tokue a su pequeño negocio, que comienza a prosperar gracias a la sabiduría de la anciana y a su paciencia en la cocina. Con el transcurrir de los días, Sentaro y la anciana entablarán una relación de respeto y confianza que les enriquecerá mutuamente, y de la que participará también la joven Wakana.

La película, de una sensibilidad extraordinaria, trata numerosos temas, todos relevantes: la ilusión y pasión por el propio trabajo profesional; la importancia de la transmisión de la experiencia; la necesidad de amar la vida a pesar de las circunstancias dolorosas que esta trae consigo; la obligación que todos tenemos de tratar con delicadeza y calma a las personas (en una sociedad tecnificada y estresante), y el objetivo que todos deberíamos perseguir de vivir en paz con uno mismo, con el entorno y con los demás… Una pastelería en Tokio es una historia de aprendizaje en la edad adulta, un descubrimiento de la mejor forma de mirar el mundo, el estreno de una nueva vida. Los tres protagonistas muestran un cuadro de la vida en sus tres edades, interpretan a tres seres solitarios que necesitan la comprensión de otros para vivir verdaderamente. Una vida encerrada en la soledad y el silencio no es una vida plenamente humana, y una de las más altas muestras de humanidad es la capacidad de convertir en amor a los demás todo el odio recibido. Todos deberíamos rodearnos de unas cuantas personasmágicascapaces de realizar esa conversión. 

 

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