EL PERFECTO ANFITRIÓN

Director: Nick Tomnay
Calidad Técnica: Buena
Duración: 93 m.
Aspectos a destacar: Algo de violencia. Una escena sexual.

          John Taylor acaba de robar 300.000 dólares. Busca refugio, con mentiras, en una casa. Pero es la casa más inapropiada que podía elegir. Porque allí vive Warwick Wilson. Y Warwick Wilson no es lo que parece.

          Nick Tomnay sabe montar una película. Nos introduce súbitamente en la acción, mantiene en el misterio a los personajes y sabe el momento justo en que debe introducir un nuevo elemento, un vuelco en la trama, una sorpresa.

          El perfecto anfitrión es, en el fondo, una película convencional, pero está muy por encima de lo es­perado gracias a ese montaje y a los continuos giros de guión. Hay una coincidencia descabellada, es verdad, que exige mucha credulidad al espectador. Eso sí se le puede reprochar. Pero consigue que hasta eso resulte verosímil o, por lo menos, admisible...

          Recuerda a La huella y a Hard Candy. a Psicosis, en cierto modo. La película nos sumerge en un duelo onírico, en una casa donde la tensión y el desconcierto se reparten de modos iguales. La misma historia de siempre, pero contada de modo original.

          Quizá, al final, tanto giro, agota. Pero resulta muy entretenida.

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