LLUVIA DE ALBÓNDIGAS

Director: Phil Lord, Chris Miller
Calidad Técnica: Buena
Duración: 90 m
Aspectos a destacar: - - - -

          Flint, desde que era pequeño, ha querido ser un inventor famoso. Perdido en una isla del Pacífico donde sus habitantes sólo comen sardinas, tiene la idea de fabricar una máquina que convierta el agua en comida. Al principio las cosas van bien: los elementos atmosféricos se convierten en alimento. Pero eso tiene sus riesgos.

          Lluvia de albóndigas es una parodia del cine de catástrofes. Se ríe de Tornado, Transformers, Viaje al centro de la Tierra, Independence Day, 2012, Tormenta perfecta, El día de mañana y, además, también del calentamiento global. Porque cuando empiezan a caer chuletoncs gigantes, el cambio climático sí que es preocupante.

          Aunque a la película le cuesta arrancar, tiene momentos francamente divertidos e ingeniosos, como por ejemplo la nevada (que cae en forma de helado) o el tornado (compuesto de espaguetis).

          El conflicto se genera en el momento en que el alcalde empieza a abusar de la máquina y encuentra en el invento intereses turísticos. Cuando el problema se vuelve global comienza por afectar a las grandes ciudades: New York y París, al parecer por el efecto Coriolis. Otro modo de burlarse del género catastrófico y de las explicaciones pseudo-científicas que suelen manejarse en este tipo de películas.

          Como se ve, el humor es bastante absurdo en la línea de Bee Movie. Aunque a veces sea infantilón, otras es descacharrante, consiguiendo entretener a cualquier tipo de público.

          A Flint le sigue los pasos Sam, una periodista meteoróloga, con un secreto interesante. Los dos personajes principales están trabajados y los secundarios son intencionados ejemplos de los clichés del género.

Información ofrecida por Ateleus

 

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