NADIE QUIERE JUGAR CONMIGO

Autor: Keselman, Gabriela
Fuente: SM

          Había un castor llamado Pocosmimos; se pasaba el día llorando porque nadie quería jugar con él. Se le ocurrió organizar una fiesta a la que invitó a todos los gatos de la zona, pero como era en una isla en medio del río, ninguno quiso meterse al agua para llegar hasta allí. Volvió a organizar otra fiesta, esta vez en lo alto de un árbol, pero algo falló de nuevo. Siguió intentándolo y nuevamente volvió a fallar. Desanimado por el resultado, se fue hasta un lugar en donde el sol brillaba, el espacio era amplio y había muchos animales. Allí fue recibido con alegría y decidió cambiarse el nombre. Desde ahora se llamaría muchos-mimos. Historia sencilla que puede ayudar a entender la necesidad de acertar al intentar que otros amigos quieran jugar con uno.

 

Twitter