LA TIERRA DEL SOL Y LA LUNA

Autor: López Narváez, Concha
Fuente: Espasa-Calpe

Historia de amistad ambientada en el siglo XVI, en la vega de Granada. Una familia de la aristocracia castellana se traslada al llegar la primavera a sus posesiones en esas tierras. Allí conviven antiguos musulmanes convertidos, con otros que externamente viven como cristianos pero su corazón sigue siendo musulmán y otros que practican abiertamente la religión mahometana. En la historia que nos ocupa, las relaciones personales son excelentes y pasan por encima de diferencias de religión y de costumbres. No obstante corren rumores de que el rey Felipe II va a publicar un bando obligando a salir de España a los moriscos. María, una joven adolescente castellana hija del conde de Albeña, no sabe de esas distinciones y su amistad con Hernando la considera por encima de diferencias de cualquier tipo. Pero la realidad se va a imponer; por razones históricas que corresponde estudiar a los profesionales de la historia, se dicta esa ley. Una parte de los moriscos, se reúnen en las montañas y proclaman rey moro a un descendiente de sangre real musulmana. La guerra es dura, como todas las guerras y el odio y la brutalidad no hacen especial distinción ni de razas ni de religiones. Hernando y su abuelo acabaron prisioneros y vendidos como esclavos. Para poder mantener su antigua condición de amistad con la familia de Albeña, son comprados por estos. Pero ya nada seguirá igual. Hernando vive como si fuera libre pero su corazón se va hundiendo en la melancolía. Aunque se les concede la libertad legal, no podrían vivir como tales en Granada y acaban por emigrar rumbo a Marruecos, donde algunos de sus antiguos compatriotas malviven y otros se han logrado situar. Varias cartas de Hernando a María nos relatan su estancia en Marruecos; hasta que logra devolver la cantidad por la que fueron comprados. No es un acto de estricta justicia legal pero sí una satisfacción moral. Una amistad casi truncada por la distancia y por unas medidas políticas que afectan a muchos independientemente de la rectitud de su vida. La novela está excelentemente ambientada tanto histórica como geográficamente. Describe muy bien los estados emocionales y la situación histórica salvo la de los personajes centrales que es ficticia y quizá un tanto idílica. Pese al poso de melancolía que deja su lectura, vale la pena hacerlo.

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