EL REY SOLITO

Autor: Estrada, Rafael
Fuente: SM

         En un reino muy pobre, todas las personas se acabaron marchando en busca de trabajo de comida; sólo se quedó el rey. Él mismo se hacía todo, incluso los encargos: unas veces se ponía a un lado de la mesa para encargar, y otras al otro lado para escuchar el encargo. Fue más difícil cuando se declaró la guerra, pues si lanzaba una lanza, tenía que ir corriendo al otro lado para luchar en el otro  bando. Haciendo esto es lógico que llegara un día en el que notó la soledad; por eso cuando una pastora apareció por un lado del reino pidiendo permiso para que los animales pudieran pastar, el rey aceptó la petición pues a cambio recibía algunas ventajas y otras en las que no había pensado.

 

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