LA LUZ EN LOS DEDOS. LUIS BRAILLE

Autor: Álvarez, Miguel
Fuente: Casals

    Luis Braille era un niño cuando Napoleón invadió Rusia en 1812. Había nacido en un pueblo, Coupvray, situado en el norte de Francia, en una familia cuyo padre era guarnicionero. Cuando Luis tenía tres años, su padre salió del taller un momento, ocasión que el niño aprovechó para jugar con las herramientas para trabajar el cuero, con tan mala fortuna que se hizo una grave herida en un ojo. Avisado el médico, poco pudo hacer; es más, al poco tiempo una infección afectó al otro ojo y el pequeño perdió la visión. El porvenir de un ciego en aquella época era duro. Al acabar el periodo napoleónico, la vida vuelve a la normalidad. El sacerdote del pueblo y el maestro, van enseñando todo lo que pueden al pequeño Luis, que aprende con gran facilidad. Cuando Luis tiene diez años ambos plantean a la familia el posible traslado de Luis a Paris, con el fin de que pueda formarse en una institución destinada a la formación de jóvenes ciegos. Cuando Luis llega allí, es bien recibido, aunque las condiciones materiales en las que viven son lamentables. Utilizan en la enseñanza unos enormes libros con letras de bronce u otro material que permitan conocer su contorno con los dedos. Eso hace que los libros sean gigantescos, además de caros. Luis pronto destaca en el aprendizaje de la música; tocó el piano hasta el final de su vida, lo que en algunos momentos le ayudo a sustentarse. El joven Braille, es inquieto y pronto comienza a experimentar otros métodos de aprendizaje más sencillos y que, además permitan tomar apuntes. Su sistema triunfa dentro del colegio por la sencillez de su uso y por la facilidad de aprendizaje; pero tardará muchos años en que sea reconocido. Durante años, se produce la paradoja de que oficialmente es uno el sistema de enseñanza aprobado, mientras el propio Luis es contratado como profesor en el centro. Su salud frágil, le obliga a largos periodos de descanso; siendo el más fructífero el que pasa su pueblo natal pues la tisis no era fácil de curar en un edificio tan inhóspito como en el que estaba el colegio. De hecho morirá a los 43 años. Su sistema obtuvo reconocimiento público poco antes de su fallecimiento y pasaron muchos años antes de que se reconociera universalmente. En 1949 se regula su uso internacional. Luis Braille destacó por su tenacidad ante la adversidad, por su sentido cristiano y por la sencillez con la que asumió el reconocimiento del método que lleva su apellido.

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