LAS RUINAS DE NUMANCIA

Autor: Molina, María Isabel
Fuente: Noguer

          En el año 143 antes de Cristo, Julio, un adolescente hijo de un médico con ciudadanía romana y de una mujer griega de una familia culta, acompaña a su padre que forma parte de las legiones romanas cercan Numancia. En la ciudad se han recluido 9.000 hombres con sus familias que se niegan a rendirse a las tropas romanas. Escipión, que ya había conquistado Cartago, es encargado de destruir la ciudad. Retógenes, líder de los resistentes, logra evadir el cerco que sobre la ciudad han hecho las tropas romanas. Julio, será encargado de vigilar los movimientos de Retógenes y transmitir al ejercito romano los posibles acuerdos a los que llegue con los indígenas. Cuando el guerrillero local es herido en un combate, Julio, que tiene conocimientos de la profesión de su padre le hace una cura de urgencia. Esta actuación llega a oídos de los enemigos de su padre. Gracias  a la consideración que Escipión tiene de la familia de Julio, el castigo se limita a unos latigazos. Días después, cuando los romanos entren en la ciudad en llamas, sólo encontraran ruinas y muertos. Sus habitantes han preferido autodestruirse a caer en la esclavitud a la que les someterían los  romanos. Unos años después, ya centurión del ejercito romano, Julio rememora los acontecimientos a la vista de las ruinas de Numancia.

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