Son Tus Hijos | Escuela de Familias - UN ADOLESCENTE EN LA RETAGUARDIA

UN ADOLESCENTE EN LA RETAGUARDIA

Autor: Imirizaldu, Plácido
Fuente: Encuentro

Cuando estalla la Guerra Civil española (1936-1939), Plácido tenía 15 años y era novicio en el monasterio de El Pueyo, cercano a Barbastro. A lo largo de 200 páginas narra sus recuerdos personales de aquellos días. A pesar de los años, la precisión de muchos de ellos es asombrosa. Tras unas primeras horas de incertidumbre, son desalojados los monjes del monasterio y trasladados a un lugar provisional. La CNT-FAI se ha hecho con el control de la zona y hay un cierto caos en las decisiones. Poco a poco, van fusilando a los monjes y al Obispo de Barbastro; como consta en el documentado archivo en el que se recoge la causa de beatificación de muchos de ellos. Plácido debido a su edad, es respetado y tras unas semanas en prisión pasa a desempeñar diversos trabajos. Su relato es minucioso, especialmente en el ambiente religioso que le circunda, probablemente por el impacto que supone para una persona de su inocencia el mundo en el que le tocó vivir durante casi tres años. En ningún momento cae en juicios de valor sobre las personas o sus ideologías; su relato se atiene a lo que ve y a lo que piensa, está impregnado de perdón hacia los asesinos de los monjes con los que había convivido. Especial emoción tiene su regreso a Lumbier (Navarra) dónde vivían sus padres; no tenían noticias de él desde hace mucho tiempo y lo consideraban como probablemente muerto. Poco después de acabada la guerra profesó como monje y en la actualidad vive en el monasterio navarro de Leyre. Quizás al lector actual le sorprenda el escaso conocimiento que tiene de algunas circunstancias de la vida, así como su bondad e ingenuidad patente en algunos acontecimientos. Quizá una explicación se encuentre en su condición de novicio en un monasterio y en haber sido educado en una familia con una sólida raigambre cristiana, como se ve en la parte final del libro. Un lector de 14 años puede asimilar su contenido, por dos razones: porque la redacción se asemeja mucho a un relato oral de un chico de su edad y porque así como reciben presiones negativas superiores a sus fuerzas, hay que dotarles de recursos aparentemente superiores a su capacidad. Es evidente que su lectura requiere un cierto esfuerzo, pero la riqueza del texto atrapa al lector y hace muy amena su lectura.

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