LAS VELAS MÁGICAS

Autor: Torrell, Nuria
Fuente: Palabra

En una familia normal, en la que el padre trabaja como músico, los tres hijos pequeños suelen escuchar embelesados un cuento al atardecer; siempre es el mismo y se titula Las velas mágicas.  Sólo lo sabe el padre y, además, es el único que cuenta. Uno de los hijos decide ponerlo por escrito y viene a ser algo así como: En un país, Bondadia, los habitantes discutían con mucha frecuencia, lo que era motivo de disgusto para su rey Bonifacio. Un día, el hada de la bondad, sugirió a un artesano construir dos velas que tendrían la particularidad de fomentar los buenos sentimientos, siempre que ellas mismas no se dejaran llevar por la curiosidad o por la vanidad. Al artesano le salieron de tamaño muy desigual: una grande y otra pequeña, pero muy bonita. Al enterarse el rey, le pidió si podían estar habitualmente en palacio. En una ocasión, se desató una tormenta que estaba arrasando al país. La vela grande se consumió casi entera, intentando paliar la situación y, cuando ya no pudo más, dio su fuego a la pequeña, que por si fuera poco perdió parte de su tamaño mirándose al espejo. Solo un detalle extremo de generosidad de la vela grande pudo arreglar la situación. El cuento está intercalado dentro del relato de las actividades de la familia y resulta grato y delicado

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