LA EXPEDICIÓN DE LA KON-TIKI

Autor: Heyerdahl, Thor
Fuente: Juventud

         Este relato se ha reeditado en numerosas ocasiones, además de haberse llevado al cine. El promotor, el noruego-Heyerdahl, estaba convencido de que los habitantes de las islas de Polinesia habían llegado desde las costas de Perú, en oleadas sucesivas, quinientos años antes de Cristo y otra en el primer milenio de nuestra era. Para demostrar la veracidad de esa teoría quiso construir una balsa con troncos de árboles similares a los que pudieron usar aquellos antiguos habitantes y tras una operación de recaudación de fondos, de conseguir cinco compañeros de expedición y de la no menos complicada tarea de llegar al interior de Ecuador en busca de los árboles precisos, se puso en marcha, en un astillero de Perú la construcción de una balsa que tendría que recorrer 7.000 kilómetros, desde la costa de Perú hasta Polinesia. El nombre del Kon-Tiki con el que fue bautizada la balsa y la expedición se debe al nombre que las antiguas civilizaciones habían dado al dios solar. Heyerdahl quiso usar los mismos medios que suponía se habían utilizado siglos antes; movida por las mareas, las corrientes y la fuerza del viento que es constante, en dirección este-oeste a lo largo del Ecuador. A eso se añadieron detalles modernos como una radio, relojes, mapas y sextantes. La travesía comenzó en abril de 1947 y duró cien días. Lograron llegar todos los tripulantes al final de recorrido. Las peripecias de la navegación están contadas con vivacidad en el libro, que lleva el nombre del dios al que habían dado culto los antepasados. Es un clásico juvenil y se aprenden muchos detalles, que el autor relata con amenidad, que suceden durante el viaje.

 

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