UN VIAJE A TIERRA SANTA

Autor: O´Shea, Covadonga
Fuente: La esfera de los libros

       La edición que tengo en mis manos es la del 2009, si bien el viaje tuvo lugar en el 2004, las circunstancias son secundarias. Básicamente son las mismas que en el momento actual. La autora, periodista y católica –en este caso es oportuno decirlo pues se trata de un viaje a un lugar especial- muestra una fina sensibilidad para no herir los sentimientos de las diversas culturas y credos que conviven o coexisten en un mismo territorio. El hecho de hacer el viaje ya tiene su tono de decisión el hacerlo en un momento en el que parece que el riesgo de sufrir atentados es mayor. Finalmente embarca y tras las largas esperas que supone un viaje a Israel, por la estricta vigilancia que tiene el ejército y las barreras que deben superar los pasajeros. Un matrimonio amigo y afincado allí desde hace años la espera, y podrá dedicar quince día a recorrer el país; la parte final coincidiendo con la Semana Santa. La autora aporta un mapa del país así como un plano de Jerusalén que resultan de gran ayuda al lector. Es patente la reacción poco grata de la autora ante la presencia de militares con frecuencia o la imposibilidad de acceder a determinados lugares los días que lo intenta. Pero no es menos fuerte la que siente al ver los lugares sagrados repartidos en su custodia entre grupos tan heterogéneos y en ocasiones tan celosos de sus diferencias. La autora pasa con elegancia sobre esos y otros detalles, entre los que no deja de estar el escaso gusto en la construcción de algunos edificios o en la decoración interna. O´Shea sabe ir a lo esencial, que ese territorio que recorre es la tierra en la que vivió Jesús y que la veracidad de la existencia de muchos lugares visitados está sobradamente demostrada. La autora espera que un día esas diferencias se puedan superar. Mientras, vive con intensidad la visita a los lugares más emblemáticos como son la Iglesia del Santo Sepulcro, la de la Natividad o su viaje a Galilea. En este caso, no da lo mismo hacer la visita, en el caso del lector, virtual, bajo la guía de una persona que muestra una fina sensibilidad espiritual. El libro resulta interesante pues aporta una información no perecedera y con una perspectiva rica y variada. Israel ahora, como figura en la portada del libro es pueblo de promisión y de confusión. Por encima de esas circunstancias hay un valor imperecedero para el lector que la visite con la conciencia de que no es un destino turístico más.

 

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