EL CANDELABRO ENTERRADO

Autor: Zweig, Stefan
Fuente: El Acantilado

         La Menorá, un candelabro de oro con siete brazos, había formado parte del Arca de la Alianza hasta la construcción del Templo de Jerusalén en tiempos de Salomón. La historia narra como la Menorá fue trasladada a Roma cuando Tito conquistó Jerusalén en el año 70 de nuestra era, destruyó el Templo y traslado sus objetos de valor a Roma.  Tras una primera estancia en un templo romano, pasó al tesoro imperial y cuando los vándalos invadieron Roma en el año 455 fue incorporada al innumerable botín que de un modo sistemático Genserico hizo trasladar desde Roma hasta el puerto y desde allí hasta Cartago. La comunidad judía, que vivía en una zona delimitada por las autoridades romanas se entera de la incorporación al botín de guerra de la Menorá. Tratan de negociar con Genserico, pero éste en su afán de humillar a todos los habitantes de Roma, los desprecia. Once ancianos decidirán seguir la ruta que sigue la caravana con el botín. Llevarán con ellos a un niño para que sirva de testigo a generaciones futuras. Muchos años después, cuando ese niño es ya un anciano de más de ochenta años, se entera de que Belisario, general de Justiniano, emperador de Oriente, ha vencido a los vándalos y traslada el cuantioso botín hacia Constantinopla. Ese anciano judío, que había perdido la esperanza de volver a ver la Menorá, decide embarcarse hacia Constantinopla. Toda la comunidad judía se moviliza para tratar de convencer a Justiniano de que entregue a los judíos esa pieza. Justiniano recibe sorprendentemente a dos representantes judíos, pero les comunica que la Menorá será trasladada a Jerusalén, pero colocada en el interior de un altar cristiano para demostrar la superioridad de cristianismo sobre el judaísmo. Lo que no puede descubrir Justiniano es que desde tiempo inmemorial una familia judía se dedica a la orfebrería y trabaja en su taller. No les resulta difícil conseguir tener la pieza a su disposición el tiempo suficiente para hacer una copia perfecta. Una cuestión moral hace peligrar el cambio, pero se resuelve favorablemente. Una vez en posesión de la pieza, la decisión tomada es inesperada. Porque el libro no es una narración de aventuras, es la lucha por mantener la fe en la intervención de Dios a favor de su pueblo. Pueblo, el judío, unido por esa creencia y por la fe en el poder Omnipotente de Dios. El final del libro es la victoria de la fe en la providencia de Dios y deja abierta la cuestión, tanto más cuando la copia fue usada por tropas invasoras de Jerusalén en hacer piezas de joyería. El libro me ha parecido una pequeña obra maestra. En pocas páginas es capaz de reflejar los sentimientos de los componentes de un pueblo, el drama en el que se debaten, así como la cadena de solidaridad que los ha unido a lo largo de la historia. Hay un pequeño error de datación. Por un lado habla del origen de esta pieza en tiempos de Moisés y por otra menciona una antigüedad de mil años. Teniendo en cuenta que los sucesos narrados ocurren hacia el año 500 de nuestra era, la datación correcta son 1.700 años de antigüedad, dado que Moisés vivió  1.200 años antes de Cristo.

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