CARLOS V, EL CÉSAR Y EL HOMBRE

Autor: Fernández Álvarez, Manuel
Fuente: Espasa-Calpe

          Que la historia bien narrada sigue interesando lo prueba el número de ediciones que tiene este libro de más de 600 páginas. Relata desde su nacimiento en los Países Bajos el año 1500, hasta su fallecimiento en Yuste, España, en 1557.  Por ley de vida era difícil que concurrieran las circunstancias que hicieron que sobre este joven recayeran los derechos sucesorios de los reinos de España, más los derechos sucesorios al Imperio Alemán, cuestión que hizo efectiva tras lograr el dinero necesario en España. Su llegada a Castilla causó mala impresión: no sabía castellano, venía rodeado de nobles de los países Bajos, los primeros nombramientos recayeron sobre éstos, apenas tenía diecisiete años y se fue precipitadamente rumbo al centro de Europa; con el paso del tiempo aprende castellano, madura en las tareas de gobierno y sabe rodearse de personas idóneas. No es posible en una breve reseña indicar todos los rasgos que marcan una vida llena de acontecimientos, pero cabe destacar su visión imperial: se sentía el emperador de la Europa cristiana y el protestantismo fue una de sus preocupaciones principales, seguida por el intento de frenar el peligro turco que puso varias veces en peligro territorios europeos y al que apenas pudo dedicar tiempo y esfuerzos. La permanente oposición de Francia y la inestable situación en la península itálica le restaron mucho esfuerzo. Su madurez como rey va acompañada de un proceso similar personal. Desde su matrimonio con Isabel de Portugal vivió fiel y enamorado. De sus cinco hijos ilegítimos, corresponden cuatro a los años previos a su boda y Juan de Austria nace después de fallecer Isabel. Fue un rey viajero, que tuvo que afrontar la permanente rivalidad francesa y los numerosos cambios políticos en las alianzas siguió el papado, algunas difíciles de comprender. Esa política ambiciosa fue posible gracias a la plata que venía de América y de dejar esquilmada a Castilla que fue el reino que con mayor generosidad aportó personas y dinero, hasta el punto de que a la muerte del rey, los ingresos ordinarios castellanos estarán comprometidos a pagar intereses de prestamos anteriores durante varios años. 

Twitter