LOS BUSCADORES DE ORO

Autor: Johnson, Jane
Fuente: McMillan

         El relato comienza en la península de Cornualles, al suroeste de Gran Bretaña, en una pequeña población no muy lejos de Kernow. La madre de Jude tenía fama de ser curandera y su padre trabajaba como minero. Estamos en el siglo XVII y la vida para la familia resulta dura; un día la madre de Jude contrajo una extraña enfermedad y pidió a su familia que se alejaran de ella. Así evitaron contagiarse de la peste. El padre de Jude quiso aprovechar las capacidades que este mostraba para localizar oro, pero un error de cálculo en la pólvora usada le llevaron a la muerte. Jude terminó en una sombría casa desde la que se vendían niños a corsarios beréberes que, previa señal, se adentraban por la costa de Cornualles. De esa forma Jude se encontró navegando en un barco con destino a un puesto de venta de esclavos. La suerte quiso que fuera elegido para suplantar a un grumete fallecido, lo que le permitía más libertad de movimiento que sus compañeros, quienes encadenados vivían en las bodegas en condiciones infrahumanas. Jude además de comunicase con su gato, tenía cualidades para hacerlo con unos seres que pocos conocen: los genios, unos seres errantes que recuperan su identidad alimentándose de oro. Jude sabía como facilitarles ese producto a la vez que evitaba un mineral mortal par los genios, el hierro. Gracias a una alianza estratégica entre unos y otros cabe la posibilidad de evitar ese mundo de crueldad que es la esclavitud infantil. El relato, a pesar de pertenecer al género de fantasía, tiene muchos elementos reales que dan al argumento el peso que la crueldad de unos traficantes de seres humanos pueden dar.

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