Son Tus Hijos | Escuela de Familias - TRES TAZAS DE TÉ

TRES TAZAS DE TÉ

Autor: Mortenson, Greg y Relin, David
Fuente: Rocaeditorial

          Este libro, escrito por David Relin escuchando a Greg Mortenson, viéndole actuar y con el testimonio de personas que han trabajado con él. Mortenson, en 1993, bajaba del K2, montaña fronteriza entre Pakistán y China, por la vertiente pakistaní. Debido a una operación de ayuda en la escalada, había quedado exhausto y no llegó a hacer cumbre. En el descenso, con las fuerzas al límite, se perdió en un tramo del camino y llegó a otro poblado, donde fue recibido con hospitalidad. Pudo dormir y recuperar fuerzas; además, fue localizado por el guía. Pero, antes de partir de esa aldea, vio como los jóvenes del pueblo caminaban un largo trecho hasta llegar a una zona donde, al descubierto, recibían unas elementales enseñanzas, junto con muchachos de otros poblados. Hizo el firme propósito de regresar para construir una escuela digna en el poblado que le había acogido.A su regreso a Estados Unidos, su trabajo como enfermero le absorbió el tiempo. Con una máquina de escribir y direcciones elegidas casi al azar, envió cartas pidiendo el dinero necesario para cumplir su propósito. Más adelante, con la ayuda de un pakistaní asentado en USA, usó un ordenador que le simplificó el trabajo. De las más de quinientas cartas, apenas recibió un par de respuestas, pero pudo lograr que una persona, aparentemente huraña, le ayudaría en su labor de reunir los doce mil dólares que necesitaba. Regresó a Pakistán y tuvo que entablar contactos locales para adquirir el material; n tenía experiencia de negociación, ni de calidad de materiales. Allí tuvo que llenarse de paciencia, pues antes de tomar tres tazas de té no se comenzaba a entablar una negociación seria. Logró adquirir el material adecuado y trasladarlo, en un antiguo camión alquilado, hasta el noreste de Pakistán. Cuando llegó a un punto cercano a su destino, descubrió una dificultad obvia: al poblado se llegaba cruzando, en una frágil basquilla colgada de un cable, un profundo barranco que separaban las dos laderas. Humillado, regresó a Estados Unidos para conseguir el dinero para construir un puente.  El relato abarca desde 1993 hasta el 2005. En ese tiempo, Mortenson se casó con la hija de un alpinista, fue secuestrado, construyó cuarenta escuelas, logró sobrevivir en el enfrentamiento militar entre Pakistán y la India, a las incursiones de guerrilleros afganos que cruzando la frontera montañosa con Pakistán, entraban en los valles del norte. Vivió la aversión hacia los americanos derivada de la guerra de Irak. Pudo comprobar cómo sólo llegaba una pequeña parte de la ayuda del gobierno de Estados Unidos a la población pakistaní. A la vez, observa como con dinero saudita se construyen escuelas en las que se forma a la juventud en un estilo fundamentalista.

          Mortenson habla con políticos norteamericanos, da conferencias, recauda fondos, pero su principal éxito son sus realizaciones: cuarenta escuelas en ese tiempo así como su percepción de que sólo mediante la confianza mutua y la educación se logrará que una parte de la población musulmana, que no comparte el mensaje integrista, deje de ser una amenaza para occidente. Mortensen no actúa así por estrategia, lo hace porque así lo piensa. En el camino comete errores, es secuestrado, atiende con dificultad a su familia, es desordenado en la gestión del organismo fundado para gestionar los fondos con los que llevar a cabo lo que se ha propuesto. Le mueve ver la miseria en la que se encuentran millones de personas; sin ser una persona especialmente religiosa, quiso rezar ante los restos mortales de la Madre Teresa de Calcuta. La historia narrada es el relato de la perseverancia de una persona para cumplir una promesa que había hecho a unos habitantes que le habían acogido y la convicción de que los problemas creados por los musulmanes se resuelven mejor con educación que con misiles. Sus valoraciones políticas o de otro tipo, son secundarias para la historia relatada. Tres tazas de té debe el nombre a la paciencia necesaria para aprender a negociar con la población local. Ha recibido varios galardones y Mortenson fue presentado como candidato al Nobel de la paz en el 2009 por su labor humanitaria.

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