CERVANTES VISTO POR UN HISTORIADOR

Autor: Fernández Álvarez, Manuel
Fuente: Espasa-Calpe

          Fernández Álvarez es bien conocido por sus documentados estudios sobre los llamados Austrias mayores, en particular sobre Carlos I y Felipe II. La vida de Cervantes transcurre en buena parte durante el reinado de Felipe II, si bien El Quijote saldrá a la luz durante el reinado de Felipe III, la primera parte a finales de 1604 y la segunda en 1615, pocos meses antes de la muerte de su autor. La ambientación histórica es excelente; utiliza como refrendo a sus afirmaciones muchos textos sacados de la obra literaria de Cervantes que corroborarían sus afirmaciones. Por otra parte, conoce a fondo la biografía de Cervantes y la formación como historiador de Fernández le lleva a documentar sus afirmaciones. De ese modo disponemos de un doble modo de contemplar el siglo XVI, por un lado están las crónicas y documentos oficiales y por otro los detalles históricos o costumbristas que se reflejan en las obras literarias, en este caso en la de Cervantes. Recoge bien los hitos más destacados de la vida de Cervantes desde sus primeros años hasta su huida a Italia para evitar que la justicia castellana lo detenga por un asunto poco claro, de Italia se embarca para la batalla de Lepanto, regreso a Italia, prisión en Argel, rescate.. Destaca la figura de Cervantes por su personalidad. Su ilusión por ser ver recompensada su participación en los Tercios, el cautiverio en Argel, dieron poco fruto a pesar del tiempo en el que siguiendo a la corte hasta Portugal, reclama, busca influencias... Fernández rastrea bien los documentos no sólo de Miguel sino del resto de la familia, su matrimonio en Esquivias con doña Catalina, con la que nunca rompió pero poco convivió. Cervantes trató de destacar como poeta, ganarse la vida como autor de obras de teatro y sólo decidió centrarse en El Quijote porque se fue gestando en su interior. Obra que centra muy bien al autor, a su obra literaria y a la época en la que se gestó y a la que refleja con sus luces y con sus sombras. La base documental del autor del estudio es buena; quizás alguna valoración de las que hace se podría contraponer con textos tan legítimos como los que usa, pero en su conjunto la obra merece credibilidad. Si se complementa con el ensayo de Trapiello sobre Cervantes, tendremos el rigor del historiador y el dominio literario unidos para reflejar a un autor que supo crear uno de los mayores monumentos de la literatura. El sentido cristiano e incluso antropológico de Cervantes mana con gran naturalidad, ya que pese a sus debilidades personales y las circunstancias de la época, impregna su vida y la de su entorno.

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