PLANIFICAR A LARGO PLAZO

Autor: Antonio Gómez Amigo

Ingeniero de telecomunicaciones.

Padre de familia numerosa.

Orientador familiar.

Fuente:

Original para sontushijos

“Nuestros hijos valorarán a lo largo de su vida lo que les enseñemos a valorar ahora”
Enmarcado en la pared de aquella institución se leía un lema un tanto pomposo: “Somos herederos de gloriosas tradiciones, pero nuestra mirada se dirige hacia el futuro”. Nos gusta imaginarnos así, encaminándonos hacia el futuro con decisión, examinándolo con mirada penetrante. Sin embargo tal vez sea más exacta la idea que tenían los antiguos griegos del hombre, según la cual el ser humano avanza caminando de espaldas hacia el mañana, viendo el pasado ante sus ojos y tropezando a cada paso con un porvenir que no es capaz de adivinar. Y es que no es tan fácil prever lo que va a pasar, por mucha experiencia de la vida que tengamos.

Pero aunque el futuro sea incierto, es necesario hacer planes para nosotros y para nuestros hijos.  Planes a corto, a medio y a largo plazo. Por ejemplo tenemos que decidir ahora qué idiomas es mejor que estudien para que les sirvan en su vida profesional, dentro de 10 o 15 años: ¿Inglés y alemán? ¿Inglés y chino? ¿O mejor que se concentren en el inglés?  Y también es necesario tener proyectos a muy largo plazo: para toda la vida. ¿Qué balance harán nuestros hijos cuando estén al final de su vida y la repasen entera? ¿Qué valorarán al cabo de su existencia? ¿El éxito profesional, el dinero, haber tenido buenos amigos, haber formado una familia, haber ayudado a otros…?  Muy probablemente, en gran medida será lo que les hayamos enseñado a apreciar ahora.

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