SU CORAZÓN QUEDÓ PRENDADO DE ELLA

Autor: Eloy Olabarri Echevarría

Arquitecto.
Director de Munabe Ikastetxea.
Miembro de Cofab.
Padre de familia numerosa.

Fuente:

Original para sontushijos

Compartir un proyecto de vida.

Decía Dale Carnegie que todo lo que hay que leer en esta vida ya está escrito en la Biblia y en Shakespeare. Supongo que el bueno de Dale aceptaría a nuestro universal Miguel de Cervantes como miembro de ese tridente literario. Pero es cierto que siendo estrictos, minimalistas incluso, se puede decir que todo lo humano está ya contenido en la Biblia. Alguna vez, imaginando un futuro realmente libre, al margen de gobiernos, ministerios, leyes educativas e ideologías cambiantes, uno llega a imaginar una escuela en la que todo lo imprescindible fuera ilustrado recurriendo a la Sagrada Escritura. Louis Kahn, el más poético de los arquitectos del siglo XX, hablaba de la primera escuela como un hombre que, sin saber todavía que era maestro, instruía, a la sombra de un árbol, a los hijos de las otras familias sobre las realidades humanas. Y es verdad que, si bien los estudios de bachillerato requieren una cierta especialización hacia los futuros estudios profesionales, las etapas de Primaria y Secundaria deberían estar orientadas a la formación de futuras personas, como paso previo a la formación de futuros profesionales. Y esa formación humana queda más que garantizada siguiendo las enseñanzas de la Biblia. Pero esto sería tema para otros estudios y otros artículos diferentes a éste, en el que sencillamente se quiere tratar sobre el enamoramiento a la luz del Libro de Tobías. Y dice éste, en su capítulo 6, versículo 19, lo siguiente: "Al oír Tobías las palabras de Rafael referentes a que ella (Sara) era de su propia familia y de la descendencia de su padre, comenzó a amarla mucho, y su corazón quedó prendado de ella".

Se podría traducir, bastante libremente, que Tobías, al comprender que Sara compartía su proyecto de vida, se enamoró totalmente de ella.

Es de suponer que en la época en la que el autor escribía esto, poco conocían de smartphones, internet, redes sociales, skype y demás despliegue de medios tecnológicos. Sorprendentemente Tobías se enamoró totalmente de Sara sin haber visto tan siquiera su foto. Y creo que pensar sobre lo que este hecho significa nos sirve muchísimo a nosotros, gentes que habitamos este mundo de hoy, tan repleto de tecnología, pero tan escaso de interioridad.

El caso es que por todas partes acosa a nuestros niños, y a nosotros, la idea de que viene antes lo que se ve de lo que no se ve. Nos han vendido que la imagen, el sentimiento, vienen antes que el cariño, que el proyecto en común. Hemos aceptado en nuestra sociedad que los arrebatos pasionales, son previos al amor, una especie de evidencia de que, si hay desbordamiento de atracción física, precisamente por eso, hay amor verdadero. Y no es así, sino justamente al contrario.

Si no se comparte un proyecto de vida en común, sueños de compartir todo, sueños de ser para el otro, de formar una familia en común, si no se acepta al otro con sus virtudes y defectos, si no nos apasionan los defectos del otro, la entrega física, la entrega sexual, sólo deja heridas emocionales, ya que nuestro corazón está hecho para amar de verdad, y para ser amado. Aunque esto último es más sencillo, porque al ser Hijos, podemos sentirnos amados desde el principio, esto es, como si de un equipamiento "de serie" se tratara.

Nuestros jóvenes, deben saber que "prestar" el cuerpo, y "tomar prestado" el cuerpo del otro para pasar el rato, deja un vacío imposible de llenar con todo lo demás, porque nada de lo demás tiene tanto peso para nuestra intimidad como el amor verdadero. Y esto no nos lo cuentan todas las superproducciones cinematográficas, televisivas y musicales que dan forma a la cultura de nuestro tiempo. Saben que recaudarían bastante menos.

Tobías no había visto a Sara, pero "su corazón quedó prendado de ella", porque supo en su interior que ella, por su manera de ser, por su proyecto de vida, podría ser lo primero para él, y después de esta entrega interior vino todo lo demás. Las palabras, las miradas, las sonrisas, las caricias y la vida entera.

 

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