Son Tus Hijos | Escuela de Familias - MARSHMALLOW TEST

MARSHMALLOW TEST

Autor: Antonio Gómez Amigo

Ingeniero de telecomunicaciones.

Padre de familia numerosa.

Orientador familiar.

Fuente:

Original para sontushijos

Prometerles algo puede ser una forma de educar a nuestros hijos.

¿Qué es mejor, una sorpresa o una promesa? ¿Sorprender a nuestros hijos con un regalo o prometérselo? Una sorpresa indudablemente alegra en el momento que se recibe, pero una promesa da una motivación y produce ilusión hasta que se cumple.  En cierto modo se puede decir que una promesa cambia la realidad.

Un ejemplo del efecto de una promesa en el comportamiento es el famoso “Marshmallow test”, en el que se ofrecía a niños de entre 4 y 6 años una golosina (un marshmallow, en castellano un malvavisco o jamón).  Los chicos se lo podían comer inmediatamente, pero se les prometía que si esperaban 15 minutos se les daría otra golosina más, y se les dejaba solos en una habitación. En internet se pueden encontrar videos con las divertidas reacciones de los niños intentando aguantar: unos evitan mirar la chuchería, otros la contemplan fijamente, otros prueban un pellizco… El test se hizo famoso cuando se comprobó que muchos años más tarde los chicos que habían sido capaces de posponer la recompensa sacaban mejores notas y tenían una personalidad más madura.

A esta capacidad de posponer la recompensa y perseverar en el esfuerzo  los clásicos le hubieran llamado fortaleza. Educar el carácter de nuestros hijos para que sean fuertes nos hace pensar normalmente en exigirles, en no consentirles caprichos.  Esto es necesario, pero el “Marshmallow test” nos sugiere otra posibilidad más positiva: podemos trabajar la fortaleza haciéndoles una promesa que les ilusione y que les motive a conseguir una meta.

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