EVEREST

Autor: Antonio Gómez Amigo
Ingeniero de telecomunicaciones.
Padre de familia numerosa.
Orientador familiar.
Fuente:

Original para sontushijos

No hay que esperar a grandes ocasiones para decir "te quiero"

Se está proyectando en los cines “Everest”, una notable película que cuenta la tragedia ocurrida en 1996 cuando lo escalaban varias expediciones organizadas por empresas que llevaban clientes hasta la cumbre.  El film, además de unas impresionantes imágenes de montaña, muestra la talla humana del jefe de una de las expediciones, Rob Hall, que al desatarse la tormenta y verse en peligro arriesga su vida por salvar la de sus clientes. Tras pasar la noche a la intemperie cerca de la cima, solo, agotado y congelado, Rob llama por radio al campo base para pedir que le comuniquen vía satélite con su mujer, que espera noticias en su casa. Es una conversación impactante, en la que ambos son conscientes de la gravedad de la situación.  Entre los dos no hay grandes frases, sino algo tan simple como un “te quiero”. Es una conversación que recuerda las últimas llamadas telefónicas a sus familias de algunas víctimas de los atentados del 11 de septiembre, que quedaron grabadas en los buzones de voz: “Voy a morir. Solo llamaba para decirte que te quiero”.

Puede parecer que para que algunos maridos digan esas palabras a su mujer es necesario que se encuentren perdidos en el Everest o a bordo de un avión a punto de estrellarse.  Afortunadamente no solemos encontrarnos en esas situaciones, pero si diríamos “te quiero” en esas circunstancias, ¿no valdría la pena hacer un esfuerzo para decirlo un día cualquiera? Al fin y al cabo, se trata no solo de amar, sino de que se note.

Twitter