¿CÓMO SE CONSIGUEN ALUMNOS FELICES?

Del HACER al SER en el aula.

Cada vez tengo más y más claro que hay dos maneras de entender la educación actual. Una sería la educación del hacer y otra la educación del ser. ¿Qué diferencias existen para mí entre ambas?

  • La escuela de HACER: Esta escuela representa para mí todo lo relacionado con el contenido, con los resultados, con el éxito personal. Es la escuela que prima la selección por encima de la inclusión. Es la escuela de la individualidad y de la productividad.

  • La escuela del SER: Esta escuela representa para mí la escuela centrada en las emociones, la escuela centrada no en los contenidos, sino en las personas, donde lo importante no radica exclusivamente en lo que uno sabe, sino también en lo que uno es o puede llegar a ser. Es una escuela que se rige por valores, que prioriza los procesos por encima de los resultados, una escuela social donde ser feliz debe ser el punto de partida y de llegada de cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje.

    Sé que puede resultar una distinción demasiado simple, pero creo que ejemplifica en qué tipo de escuela quieres que aprendan y sean tus alumnos.

    A partir de aquí y hecha esta distinción entre el hacer y el ser en el aula, llega el momento de pensar de qué manera puedes influir en tus alumnos para que sean unos alumnos felices. Tal vez te preguntes:

    ¿qué necesidad tengo de hacer felices a mis alumnos?

    Para mí la respuesta a esta pregunta es muy sencilla. Cuanto más felices sean tus alumnos, mayor capacidad tendrán para aprender y relacionarse.

    Lamentablemente, en demasiadas ocasiones nos centramos exclusivamente en lo que deberían saber, sin pensar en la importancia de lo que deberían ser.

    ¿Qué necesitan tus alumnos para ser felices?

    alumnos

    La respuesta a esta pregunta la he encontrado en un libro que me ha cautivado de principio a fin. Se trata del libro titulado Razón y emociónhttp://ir-es.amazon-adsystem.com/e/ir?t=justifiture05-21&l=as2&o=30&a=8490564078, de Ferran Salmurri. Un libro cargado de ideas realmente prácticas para, precisamente, pasar del HACER al SER en el aula.

    Pues bien, Ferran Salmurri afirma que para ser felices necesitamos sentirnos:

    1. Aceptados. Tus alumnos necesitan se aceptados por sí mismos, por el grupo y por ti. Dicha aceptación hará que tus alumnos ganen en autoconfianza, en seguridad y se sientan cómodos durante el tiempo que conviven contigo y con sus compañeros en el aula.

    2. Valorados. Otro elemento fundamental para que tus alumnos sean unos alumnos felices es que se sientan en todo momento valorados por ti. De lo que se trata es de reforzar a tus alumnos positiva e incondicionalmente. De ahí que sea tan importante gestionar correctamente el error. Sobre cómo premiar el error de tus alumnos te recomiendo la lectura de este enlace.

    3. Amados. Siempre he pensado que  amar consiste por encima de todo en un acto de generosidad. La profesión de docente es, básicamente, una profesión centrada en el dar. A mí me gusta practicar esa generosidad que se transforma en amor a partir de pequeños detalles. Detalles tan simples pero tan efectivos como una sonrisa, estar pendiente si necesitan algo, formularles una pregunta abierta al inicio de clase, en definitiva, preocupante por lo que les preocupa. Si quieres saber cómo enamoro a mis alumnos en el aula, no te pierdas la lectura del artículo 10 Trucos para enamorar a tus alumnos.

    4. Respetados. El alumno respetado es aquel alumno que se siente escuchado por ti. Esa escucha debería ser una escucha activa, una escucha empática. ¿Y qué es la escucha empática? La escucha empatía es aquella escucha que sale del corazón.

    5. Ayudados. Esta última necesidad que hace posible que tus alumnos sean felices es una de las que más valoro. Seguramente coincidirás conmigo que hay ocasiones en las que te sientes desbordado intentando ayudar a tu alumnos en el aula, es decir, te sientes desbordado porque tienes la sensación de que no llegas a todo. Pero cuidado, este tipo de ayuda no tiene que ver con el ser, sino más bien con el hacer. Hay veces que para ayudar no hay que hacer, sino simplemente estar, estar al lado de tus alumnos, es decir, que se sientan acompañados por tu presencia.

    Si lees bien estas cinco necesidades, te darás cuenta de que son necesidades básicas que en muchas ocasiones obviamos en el aula porque estamos demasiado pendientes haciendo, produciendo y generando contenido.

Twitter