FRACASO ESCOLAR Y PROBLEMAS DE APRENDIZAJE DE CAUSA NEUROFUNCIONAL

Autor: Eli Redondo Laboa

Diplomada en Magisterio con Especialidad en Lengua Extranjera: Inglés por la UPV.

Profesora de inglés y tutora del aula de 3 años.

Curso académico 2003-2004 en la Universidad "Mount Union College" de Ohio (USA) as a Spanish Teacher Assistant.

Madre de familia.

Fuente:

Sontushijos

Las causas son múltiples.

Cada día son más frecuentes los niños entre cinco y siete años, que presentan dificultades importantes para aprender a leer, escribir y hacer operaciones de cálculo básicas. Las causas de estas dificultades son múltiples, pero nos centraremos en las causas funcionales. Al hablar de trastornos funcionales, nos referimos a problemas de inmadurez o disfunción de los instrumentos básicos que el cerebro utiliza para realizar estos aprendizajes, integrar la información, retener datos en la memoria y comprender el significado de lo aprendido. Veamos cuáles son los signos que se presentan con más frecuencia:

  • Niños que hacen letras y números al revés (inversiones gráficas).
  • Inversiones al leer.
  • Niños que “saltan” de línea o de palabra, hacen sustituciones u omisiones al leer.
  • Niños que tienen una letra de mala calidad o un nivel de desarrollo del dibujo muy pobre, infantil o inmaduro.
  • Niños que presentan falta de concentración o atención.
  • Niños que adoptan posturas anómalas al escribir.

Por supuesto que los problemas de aprendizaje básico pueden tener muchas otras causas (métodos inadecuados, reiterados cambios de colegio, desequilibrios emocionales, trastornos del entorno familiar, etc.) y cada causa requiere una solución diferente. Pero, podríamos decir que más del 50% de los niños que fracasan en la escuela es porque han iniciado sus aprendizajes escolares sin haber desarrollado correctamente un orden corporal, el control de su movimiento, un conocimiento del espacio, una motricidad precisa o una correcta función visual o auditiva o una correcta lateralización, imprescindibles para aprender disfrutando.

  Tendemos a calificar al niño prematuramente y aplicar tratamientos puramente sintomáticos, como hacerle repetir una y mil veces aquello que no sabe hacer. La repetición genera cansancio, desmotivación y bloqueo y, como máximo, resuelve el síntoma, pero no el problema de base.

  En todos los casos que hemos mencionado, aconsejamos revisar si el niño padece un problema de senso-psico-motricidad, de ritmo, de lateralidad, de integración visual o auditiva y hacer un diagnóstico correcto para poder aplicar un programa terapéutico adecuado.

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