¿DE VERDAD NO PODEMOS HACER NADA?

Autor:

 Antonio Gómez Amigo

Ingeniero de telecomunicaciones.
Orientador familiar.
Padre de familia numerosa.

Una madre de Baltimore nos ha enseñado que siempre podemos luchar por nuestros hijos

A veces los padres nos comportamos de un modo un tanto fatalista ante las dificultades en la educación de nuestros hijos. Nos gustaría que estudiaran más, pero ¿cómo conseguirlo? No nos gusta que pasen tanto tiempo enganchados a la tele, la consola o el móvil, pero de hecho hemos renunciado a pelearnos por eso. Nos horroriza el ambiente del botellón, pero nos hemos resignado a que antes o después nuestros hijos se unan a esos campamentos nocturnos del alcohol. O no estamos de acuerdo con los mensajes que reciben en la televisión, pero pensamos que es algo que está fuera de nuestro alcance.

Gracias a Dios el riesgo de que nuestros hijos sean reclutados por bandas callejeras violentas y resulten heridos o muertos es muy pequeño. En cambio, en algunos barrios de Baltimore es un peligro muy real, casi algo inevitable. Hace pocos días hemos presenciado cómo en esa ciudad una madre no se ha quedado de brazos cruzados cuando ha visto a su hijo de 16 años involucrado en un enfrentamiento con la policía. Otros habrían pensado que no se podía hacer nada, pero ella arrancó literalmente a su hijo de los disturbios. Tal vez no usó las formas más correctas, pero por las declaraciones posteriores, su hijo comprende lo que hizo y quiere alejarse de los violentos.

Toya Graham, la “madre coraje” de Baltimore, se ha ganado la admiración de medio mundo. También nos puede hacer pensar si podemos hacer algo más por nuestros propios hijos.

Twitter