CORREGIR

Autor:

 Antonio Gómez Amigo

Ingeniero de telecomunicaciones.
Orientador familiar.
Padre de familia numerosa.

“Muchas veces para hablar con un hijo hay que hacer la vista gorda y no corregirle.”

Bryan Henderson es un informático que cree que la expresión inglesa “comprised of” es incorrecta, y que cuando la encuentra en un texto, debe corregirla.  De hecho ha realizado más de 47.000 correcciones de esa expresión en Wikipedia durante los últimos 8 años. Algunos dicen que es una obsesión, pero Bryan opina que es un hobby, con el que además contribuye al bien de la comunidad.

A nosotros, como padres, nos toca corregir a nuestros hijos. Lo hacemos por su bien, aunque a veces ellos pueden pensar que tenemos una fijación con las camas hechas y la ropa dentro del armario. Pero tenemos que tener cuidado para no convertirnos en una “máquina de reñir”.  Aunque sea complicado, hay que tomarse los defectos de los hijos con calma, intentando darles la importancia que tienen y sin sentirnos atacados.  De esta forma podremos corregirles con serenidad, “sin acritú”, como decía un político hace tiempo.

Y de vez en cuando, como no estamos obsesionados con que dejen la bolsa de deporte en su cuarto y no en el pasillo, podremos pasarlo por alto.  Decía un padre que para hablar con un hijo adolescente hay que ignorar dos o tres cosas que está haciendo mal en ese momento.  Podrías recordarle que le has dicho cien veces que no se tumbe en el sofá, pero puede ser la ocasión de hacer la vista gorda y preguntarle qué está leyendo, y si hay suerte, hablar un poco de lo que le gusta a él y de lo que nos gusta a nosotros.  Ya habrá ocasiones de sobra para hablar del sofá.

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