NIÑOS CON TDAH

Autor: Enrique Marcos

Licenciado en Derecho y diplomado en criminología.

Máster en formación del profesorado y Máster en Admistración Local.

Diploma de estudios avanzados en la Universidad de La Rioja.

Título superior en francés.

Funcionario del cuerpo de gestión procesal de la administración de justicia.

Profesor de francés en ESO y Bachillerato en el colegio Las Fuentes – Alcaste.

Fuente:

Sontushijos

Padres y profesores exponen sus dificultades a la hora de convivir con hijos y alumnos TDAH

Padres y profesor exponen las dificultades a la hora de convivir con hijos y alumnos con TDAH, al presentar problemas de concentración, de control de sus propios movimientos, lo que plantea una disminución en su rendimiento escolar, en su desarrollo intelectual en la convivencia e interacción social y en la convivencia con sus compañeros, padres y hermanos.

El trastorno por déficit de atención, que puede ser con o sin hiperactividad, presenta tres características comunes:

  1. Déficit de atención.
  2. Hiperactividad vocal y/motora.

Entenderemos que un niño tendrá el déficit cuando interfiera en su convivencia, en casa o en la escuela. Esta preocupación en el caso de los profesores, debe concretarse en una labor de motivación de estos alumnos, para facilitarles el aprendizaje y la enseñanza.

En ocasiones confundimos algunos comportamientos de alumnos, que no están atentos, en el caso del niño con TDAH son los siguientes:

  • Cuando se le habla directamente da la sensación de que parece que no escucha.
  • Se distrae mucho, cualquier ruido o estímulo, que no es relevante para el resto de alumnos, a él le dispersa. También le distrae de su trabajo cualquier juego a actividad que le resulte atractiva.
  • Presenta una inquietud exagerada, tiene unos movimientos incontrolados, sus pies y manos se mueven sin control, se balancea en la silla, mueve su mesa, provocando ruidos. Se levanta de su asiento. Hará ruidos con la boca o canturreará, contestará de forma precipitada, o interrumpirá antes de que acaba de formular la pregunta al profesor, o a un compañero que va a responder a la pregunta.
  • No finaliza sus trabajos y deberes, pasa de una actividad a otra. Puede tener comenzadas varias actividades al mismo tiempo, parece que no sabe trabajar de otro modo.
  • Rabietas explosivas e incontrolables, lo que origina que en ocasiones resulte molesto y produce conflictos con sus compañeros por su agresividad en el aula, en el patio, o en la convivencia familiar. Tiene comportamientos impulsivos y agresivos, llegando además de con los compañeros a enfrentarse con el profesor.
  • Aprovecha los momentos de menor control (patios, cambios de clase o cambios de aula, excursiones, etc.) para plantear problemas de comportamiento.
  • Dada su impulsividad pude provocar daños en propiedades de los demás, causar daño físico a compañeros.
  • En ocasiones es negativo, desafiante, susceptible, vengativo.
  • En ocasiones, entretenido con su juego o sus distracciones, no aprende al ritmo esperado.
  • No anota los deberes y trabajos a cumplimentar en la agenda, olvidándose de entregar los trabajos y deberes en plazo o entregándolos con retraso. Con ello obtiene calificaciones más bajas, negativos en comportamiento y se le acumulan los trabajos. El día que lleva a casa la agenda, no ha anotado nada, agenda en clase. Otros días lleva los libros pero no sabe lo que tiene que hacer otros días lleva los libros pero al no llevar la agenda no sabe lo que tiene que hacer.
  • La presentación y el cuidado en los trabajos los realiza de forma descuidada, no pone su nombre, la fecha o la asignatura. O los entrega de forma incompleta al no planificar bien las asignaturas. Comete muchos errores por descuido,
  • Suele ser desobediente, tiene un importante grado de desmotivación.
  • Pierde y olvida cosas (cuadernos, libros, termo de la comida, ropa del uniforme del colegio o indumentaria deportiva, material escolar, etc.)
  • Evita aquellas tareas que le requieren y suponen un esfuerzo mental sostenido, lo que hace que en muchos casos se le siente en las últimas filas de la clase donde menos moleste.
  • Cuando se le plantean trabajos a largo plazo, él siempre piensa que tiene tiempo.
  • Tienen la sensación de que son castigados en exceso.
  • Recordarle que tiene que tener todo el material preparado en la mesa, para evitar que se levante.
  • Pactar entre profesor y alumno, un gesto, para que cuando tenga una duda, se acerque el profesor a la mesa del alumno.
  • Evitar el abuso de la expulsión del aula, ya que no favorece su autocontrol.

Mis años de experiencia como profesor en el aula me han enseñado que aunque en muchas ocasiones te ves superado por conductas y problemas planteados por los alumnos con TDAH existen una serie de pautas, que pueden ayudar en la labor diaria con estos alumnos.

Por parte del profesor debe prevalecer la tranquilidad, la paciencia y el confiar en algunas estrategias que le pueden ayudar en el aula como son:

  • Sentar al alumno en un lugar en el que se le pueda tener más controlado por el profesor, cuando más cerca de él mejor, para supervisarle tareas, etc.
  • Importante que los padres tengan conocimiento en el gestor de tareas los deberes y exámenes pendientes, para que puedan ayudar a su hijo, de forma indirecta diciéndoles “No tendrás hoy examen de matemáticas”, “No tendrás que hacer ejercicios de Francés”.
  • Es muy importante, premiar o elogiar al alumno que corrige sus errores, como refuerzo positivo, mediante una alabanza, un ánimo, una felicitación.
  • Es bueno motivarles con pequeños premios (ser encargado de día, ser encargado de aula, etc.)
  • Es importante evitar conductas evitables de los compañeros, como por ejemplo que se rían cuando el niño con TDAH haga un ruido o una broma en clase.
  • Tiene que haber una proximidad física, un contacto visual, de forma que sea consciente de que le estamos prestando atención.
  • Tiene que haber por el profesor y padres una supervisión constante para anticiparnos a problemas que se le puedan plantear.
  • A la hora de darle instrucciones, es muy importante dárselas de una en una y muy concretas y cortas, sin alargarse demasiado ni acumulando muchas tareas.
  • Responden muy bien a pactos o contratos donde se premie la consecución de unos objetivos. Fomentar la motivación y autoestima.
  • Es bueno ayudarle a organizar su tiempo de estudios, y sus apuntes, asimismo trabajar las técnicas de estudio (subrayar, resumir, hacer esquemas y hacer cuadros sinópticos, etc.)
  • Intentar no chillar, ni perder los nervios, el maestro es un modelo, no perder la paciencia, por sus movimientos compulsivos, siendo comprensivos, él se sentirá comprendido. Siente que cuando se le chilla no se le respeta y se le amenaza.
  • Si hay un desafío o falta de respeto a la autoridad del profesor, es bueno tras haber pasado un tiempo, escucharlo atentamente y orientarle recordándole cual son los limites, que no puede sobrepasar.
  • Pactar tres avisos:
  • La primera se levanta y se mantiene de pie al lado de la silla.
  • La segunda se mantiene de pie al final de la clase
  • La tercera, debe abandonar el aula.
  • Es bueno mantener un ambiente bien estructurado, con rutinas predecibles, motivadoras y estables. Es importante que tenga un lugar de estudio fijo y donde no existan distracciones (televisión, ordenadores, música, internet, etc.)
  • Dejarle muy claro cuáles son las normas disciplinarias, que pueden ser motivo de un parte disciplinario por comportamiento.
  • Enseñarle alguna técnica de autocontrol o relajación. El niño con TDAH es víctima ya que en ocasiones hace cosas, que no quería, por lo que crecen sometidos a fracasos y errores.
  • Evitar la ridiculización, la falta de respeto y la acusación.
  • Ayudarle a descubrir sus aspectos positivos, habilidades, su creatividad
  • Es importante secuenciar las tareas escolares y deberes, no sobrecargándole.

En general es importante ayudarle a que se enfrente a todas sus dificultades con un gran espíritu de superación, y que él mismo tienda a controlar sus emociones y su autocontrol, y a través de las normas generar en él una mayor seguridad. Atenderle como un niño que tiene un problema y no como un niño problemático.

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