Son Tus Hijos | Escuela de Familias - “LA MEJOR FAMILIA, LA MÍA”

“LA MEJOR FAMILIA, LA MÍA”

Autor: Virginia Uribe
Subdirectora de Educación Infantil del Colegio Eskibel
Master en matrimonio y familia.
Madre de familia numerosa
Fuente:

Original para sontushijos

Hombres y mujeres podrñian vivir juntos en paz, pero no podría existir un verdadero hogar sin la permanente presencia de Dios.

 

Muchas veces me gusta pensar que realmente no existe la familia perfecta. No es que me alegre por ello sino simplemente me consuela.

Llevar adelante una casa y una familia no es tarea fácil y las dificultades que uno se encuentra en el camino, a veces no son sencillas.

Todos hemos aspirado en algún momento de nuestra vida familiar a que nuestro matrimonio sea un matrimonio 10, a tener unos hijos modélicos y que además sean buenos estudiantes, a que todo lo que les hayamos enseñado lo tengan presentes las 24 horas del día, a que nuestra casa sea la más limpia y ordenada…

Pero la vida nos va enseñando que no todo es como nos gustaría y que no hace falta, muchas veces, encontrarnos con graves dificultades pero si con que cada día tiene su propio afán.

Pero si hay algo que realmente nos puede ayudar en medio a veces del caos y el desánimo, es pensar que nuestra familia está sustentada en el amor y el cariño que nos tenemos todos los que la formamos. Tiene que ser nuestra propia familia la que nos brinde consuelo en las preocupaciones de cada día.

Cuando nos entran ganas de quejarnos o cuando a uno todo le parece muy cansado, es un consuelo considerar todo lo que se ha logrado. Nos tenemos que llenar de orgullo y repetirnos muchas veces lo estupendo y maravilloso que es tener una familia como la nuestra. Pensar solamente en positivo viendo y saboreando todo lo bueno que tenemos.

La familia nos aporta muchas satisfacciones, valores, alegrías aunque también a veces sea el centro de nuestras preocupaciones. Pero sobre todo es uno de los bienes más preciosos de la humanidad que forma parte del plan de Dios.

La presencia de Dios en nuestras casas es indispensable. Realmente no puede haber profundo y permanente amor sin Él.

Hombres y mujeres podrían vivir juntos en paz, pero no podría existir un verdadero hogar sin la permanente presencia Dios.

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