GENERACIÓN EMOTICONOS

Autor: Antonio Gómez Amigo

Ingeniero de telecomunicaciones. Padre de familia numerosa. Orientador familiar.

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Original para sontushijos

“Para educar en un mundo de imágenes, más que discursos tenemos que utilizar un método gráfico: el propio ejemplo”

Hace unos meses, en un colegio femenino de Barcelona, invitaron a un conferenciante para que hablara a las alumnas de Bachillerato sobre amor y afectividad.  Conseguir la atención de ese público y sobre ese tema era todo un reto.  Al iniciar la exposición, el ponente abrió un PowerPoint en el que no había texto, sino solamente emoticonos.  Las alumnas quedaron totalmente enganchadas con la presentación y estuvieron pendientes de los mensajes escritos en smileys y demás familia: todo un éxito.  

Está claro que la relación que tienen nuestros hijos con las palabras y las imágenes no es la misma que la que tenemos nosotros: son “nativos digitales”, la “generación Youtube”, y pronto se hablará de la generación emoticonos.   Les atraen más las películas, los vídeos y los videojuegos que las novelas y las conferencias.

¿Cómo podemos competir con ese mundo de imágenes en el que viven para educarles y transmitirles valores?  Si a nosotros cuando teníamos su edad los discursos y sermones nos resbalaban, a ellos directamente les atraviesan sin dejar huella. Quizá la solución sea utilizar el método educativo más gráfico, expresivo y eficaz que existe: el propio ejemplo.  Sabiendo además que, incluso a los adolescentes y preadolescentes, el ejemplo que más les influye es el de sus propios padres.  Siempre se ha dicho que el ejemplo es la mejor forma de educar, pero para nuestros hijos es más cierto que nunca. Por eso, si queremos que nuestro hijo sea más trabajador, más generoso o más servicial, en lugar de aburrirle con historias, pensemos en esforzarnos nosotros primero, y darle una lección plástica.

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