EL MACHO ALFA

Autor: Antonio Gómez Amigo

Ingeniero de telecomunicaciones. Padre de familia numerosa. Orientador familiar.

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Original para sontushijos

Hay mejores maneras de resolver las peleas de nuestros hijos que demostrar quién es el más fuerte.

Una madre de familia y directiva de alto nivel en una empresa contaba que su experiencia como madre le había sido muy útil en el mundo de los negocios. En concreto, decía, tener que mediar en las riñas entre sus hijos había sido una excelente preparación para gestionar los sobredimensionados egos de los mandos intermedios que dependían de ella.

A veces, viendo las peleas verbales de nuestros hijos podemos tener la impresión de estar presenciando una disputa entre primates por ser el macho alfa, el jefe del grupo.  Seguro que hemos visto a esos cuadrupedos enseñar los dientes, bramar y golpearse el pecho amenazantes. Se trata de demostrar quien es el más fuerte y quien tiene razón porque grita más alto.

Como la madre directiva, a nosotros nos toca resolver esas peleas entre nuestros hijos. Pero tenemos que tener cuidado de no solucionarlas como el macho alfa: demostrando quien es el que manda y el más fuerte. Si resolvemos la discusión así, nuestros hijos aprenderán que los problemas se solucionan con la fuerza.  Hay que intervenir siempre pensando y actuando por el bien de los hijos. Si es necesario poner un castigo, tendrá que ser algo que les beneficie y les enseñe, y no una sanción que les humille y que nos deje satisfechos a nosotros.  No suele ser fácil, porque en casa no somos unos árbitros distantes e imparciales, sino que las peleas y jugarretas de los hijos nos afectan y nos enfadan. Precisamente el desafío está en ser capaces de no reaccionar desde el enfado que en ese momento nos bulle, sino desde aquel “amor del bueno” que anunciaba Ikea.

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