Son Tus Hijos | Escuela de Familias - LA ORACIÓN DE LOS NIÑOS

LA ORACIÓN DE LOS NIÑOS

Autor: Beatriz Rojo
Técnico de logística en Mercedes Benz y madre de familia numerosa.
Ha colaborado en cursos prematrimoniales en la diócesis de Vitoria-Gasteiz del 2002 al 2010.
Desde el 2010 es moderadora de Cofab centro adscrito al IFFD.
Fuente:

Original para sontushijos

Carta de una madre a su hijo.

 

No se borra de mi memoria el sentimiento de gozo con tu llegada al mundo.

Tras el parto el primero en cogerte en brazos es tu padre ya que apenas quedan fuerzas para tenerte sin miedo a que te escurras de entre mis brazos. Es el comienzo de una vida compartida fruto de nuestro amor, un regalo de Dios. Inteligencia, voluntad y afectos en potencia pura. Un proyecto un reto ante nosotros el de la educación dentro de la familia.

De manera natural con el amor propio de los padres te llenamos de besos, caricias, abrazos, palabras llenas de ternura. Te enseñamos las cosas propias de las relaciones humanas. Te enseñamos a hablar, a leer a tener juicio crítico.

La intuición de la dimensión espiritual del hombre se hace patente en ese milagro que es la procreación, en este caso hecho realidad en tu persona. Empiezas a llenar el vacío originado en nuestro interior tras largos años de descuido de las prácticas de piedad. Contigo retomamos el trato con Dios a través de nuestras oraciones de infancia.

El cariño por nuestros padres nos lleva a bautizarte. Nuestra fe debilitada nos impide ver la grandiosidad de ese momento, esa llamada universal a ser hijos de Dios, pero algo en nuestro interior nos dice que ese día es especial, en medio de nuestra inconsciencia es como si Dios nos besara en la frente.

Qué entrañables las visitas a los abuelos, conscientes de la debilidad de nuestra Fe, disfrutamos en el fondo del corazón cuando los abuelos rezan contigo. De manera natural te enseñan a buscar los cuadros de la Virgen para echarle piropos, a decirle cosas bonitas, te enseñan a acudir al ángel custodio para pedirle pequeños favores en las tareas diarias, a tratarle como un amigo fiel que siempre está a tu lado.

Es domingo y arrastrados por la tradición, por ese vivir los momentos de familia, hemos ido a Misa con los abuelos. Estos entran en la Iglesia y saludan con una genuflexión pausada llena de amor al Señor en el Sagrario y una mirada a la Virgen su Madre. Tú con esa mirada de niño no pierdes ni un detalle, has seguido sus pasos y has intentado imitarles lo mejor posible. No he podido evitar conmoverme, esos gestos equivalen a nuestros besos y abrazos, son gestos de amor dirigidos al cielo.

Es el momento de elegir un colegio, lo tenemos claro y elegimos un colegio donde la formación humana y religiosa estén garantizadas. Queremos que recibas los mismos valores que hemos recibido nosotros. Cuando traes a casa las oraciones que te enseñan en el colegio las tomamos como si de un tesoro perdido se trataran, y a la vez que te ayudamos a memorizarlas algo en nuestro interior empieza a despertar. Las misas de niños del domingo auténticas catequesis se convierten para nosotros los padres en el mejor revulsivo para querer estar cada vez más cerca de Dios.

Sumida en la tristeza te he oigo cantar a la Virgen, y no he podido evitar que se escape una sonrisa llena de cariño y agradecimiento. Nuestra Madre del cielo nos acompaña hasta en esos pequeños detalles.

Con sólo 7 años me preguntas, “¿mamá si Dios es el amor verdadero entonces gracias a Dios queremos a toda la gente?”. Indago a ver de dónde has sacado eso y te respondo que sí que eso es oración, la oración de los niños, esos susurros, esas inspiraciones, esa sensibilidad que Dios da desde los primeros años cuando estamos atentos a escucharle.

No puedo más que dar gracias, gracias por esa nueva vida que ha despertado en nuestro corazón el sentimiento religioso. Si nosotros te dimos la vida corporal tú día a día nos has ido dando la vida espiritual, nos has ido haciendo mejores personas nos has hecho partícipes de la oración tan preciada por Dios, la oración de los niños.

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