NIÑOS FELICES I

Autor: Saioa Orueta

Diplomada en Educación Infantil.

Profesora de Euskera del colegio infantil Umedi (Bilbao).

Fuente:

Sontushijos

Potenciar las cualidades que ayudan a ser un niño feliz.

Algunas cualidades fundamentales para alcanzar ser un niño feliz

- Comunicación

- Empatía

- Curiosidad

- Pensamiento Lógico.

Todos los niños tienen en su interior el potencial necesario para convertirse en grandes niños. Nuestra y vuestra tarea como padres y educadores, es crear un gran mundo en el que potenciar en plenitud todas sus capacidades.

Grandes niños son personas emocional e inteligentemente sanas. La  salud emocional e intelectual implica tener una serie de habilidades que los niños pueden desarrollar con el tiempo. Y depende de:

- Modo en el que los niños se relacionan entre ellos y con el mundo exterior

- Los primeros intercambios entre padres e hijos a nivel de comprensión y preocupación.

Comunicación

Comienza a través de los vínculos del bebe/niño con sus padres. Poco a poco irá aprendiendo a confiar, comunicarse, trabajar y jugar con los demás. Así como a llevar bien la frustración, el miedo, la decepción y la tristeza.

A través de las relaciones el niño aprende adquirir conciencia de sí mismo y la realidad del mundo en el que vive. La capacidad de conectar puede ser muy variada.

Nuestra tarea es ayudar a nuestros niños a conectar con los demás. Dándole siempre oportunidad de expresar sus sentimientos y pensamientos.

Empatía

Empieza desde que somos bebes y se vas desarrollando en los niños en las relaciones con sus padres y a través del juego.

Empiezan a reírse de las mismas cosas que otros niños y descubre el beneficio de jugar acompañado. Imitan y  empiezan a identificarse con los demás. Pueden buscar juntos soluciones a problemas.

El ejemplo es muy importante puesto que funcionan tal y como se ha funcionado con ellos. Quizás no sea una empatía como tal pero es un inicio.

Un factor muy importante es el juego simbólico. La toma de rolls. A través de ello los niños comienzan a experimentar con sus sentimientos. Les sirve para explorar el mundo de los sentimientos de forma segura.

Pasan también al conocido como fase causa-efecto. EJEMPLOS:

- Mamá está enfadada porque  he hecho tal…

- Me siento triste porque mama se ha marchado

- Mama se pone contenta cuando ordeno…

Educar en empatía

Todos los niños nacen con necesidad de relacionarse con los demás, necesidad de ejemplos y de empuje para ser capaces de ponerse en el lugar de otro.

No basta con repetir a los niños que hay que portarse bien.

De la misma forma que nosotros expresamos nuestros propios sentimientos como reacción a los suyos, el niño también responderá a nuestras insinuaciones tal vez buscando un abrazo o quejándose de algo. Estos intercambios dan al niño experiencia de nuestros sentimientos.

Podemos ayudar a los niños a  expresar sentimientos a través del juego simbólico. Dando a los personajes de la historia actitudes diferentes y planteando situaciones que lleven a diferentes reacciones etc.

Otro juego a través del cual podemos ayudar al niño pequeño a ser consciente de sus emociones sería el juego tipo ¿qué pasaría si…? ¿Se enfadara contigo un amigo si…? De esta forma imaginan situaciones reales y como podrían sentirse. (Sea accesible)

Pueden comenzar a intuir cómo se puede sentir otra persona. Importantísimo no juzgar los sentimientos animándole a expresar su modo de comprender las emociones de los demás.

Poder de la curiosidad

La curiosidad, el interés por el mundo y por el cómo y el porqué de las cosas. El trabajo de los padres es velar por la seguridad de los niños sin menguar su espíritu indagador.

Impulsar la curiosidad significa conectar y aumentar el interés de nuestro hijo, ya desde muy pequeño. La curiosidad le lleva a enfrentarse a nuevos retos en casi todas las actividades que desarrolla. Lo más importante es animarle y no intentar dirigir el juego. A medida que crecen los niños curiosos tienen nuevas ideas, nuevas preguntas sobre cómo funcionan las cosas, cómo se sienten los demás. Los adultos podemos convertirnos en grandes compañeros de descubrimiento

Dirigir la curiosidad hacia la investigación científica o creativa significa conectar con una serie de capacidades para razonar, reflexionar y comprender el mundo. Todo esto también se traslada al mundo emocional donde el niño va descubriendo el por qué de las sonrisas o del ceño fruncido e incluso de sus propios sentimientos.

Los grandes niños son curiosos y esta curiosidad amplia su mundo y despierta su creatividad... Este proceso empieza desde las experiencias compartidas entre padres e hijos y otros adultos importantes para el hijo.

Ejemplos:

- Si un niño nos pregunta cómo funciona algo, permitámosle que lo pruebe

- Cuando un niño quiere salir a la calle, preguntémosle por qué.

- Plantear preguntas

Potenciar la curiosidad

La curiosidad innata del niño se desarrolla mejor cuando los padres le presten atención. Una forma de potenciar su inquietud es pedirles opinión. Es bueno un intercambio en donde el niño es quien evalúa su propia conducta. Nosotros le ayudamos dándole pautas.

“la señal más clara de inteligencia es la curiosidad”

El pensamiento lógico

La aparición del pensamiento lógico es muy útil. Le permite saber cómo obtener sonrisas y alabanzas de los demás y qué acciones le proporcionaran lo contrario. Puede así prever las consecuencias de sus actos. Puede empezar a elegir con criterio cómo comportarse. Esto no garantiza que le niño lo vaya hacer siempre y ante momentos de frustración su reacción puede ser negativa. La lógica no va unida a una buena autogestión.

Lo interesante aquí es la motivación y la capacidad de esfuerzo ante diferentes tareas. Favoreces labores nuevas e interesantes.

Cuando el niño aprende a pensar desarrolla una imagen más definida de sí mismo. Esta comenzando a desarrollar un sentido más real de sí mismo.

Potenciar autoestima y autoconciencia

Para construir  la autoestima de un niño  será bueno no elogiar en exceso y si realizar observaciones que le permitan saber si esta actuando bien o mal o si debe esforzarse más. Miremos y escuchemos con atención todas y cada una de las cosas interesantes, creativas y divertidas que el niño hace o dice.

La autoestima y la autoconciencia necesitan tiempo, pero poco a poco irán formando parte de su naturaleza.

El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices” Oscar Wilde

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