Son Tus Hijos | Escuela de Familias - ¡VAMOS A DEJARLES CRECER!

¡VAMOS A DEJARLES CRECER!

Podemos definir la autonomía como la capacidad que se posee para realizar actividades o tareas sin ayuda. Ser autónomo es ser uno mismo, diferenciado de los demás.

La autonomía nos da la capacidad de no depender de nadie para sentirnos bien, y en consecuencia, aceptarnos y tener la seguridad de que somos capaces de salir adelante en la vida.

Desde que nace, el niño está inmerso en una dinámica en la que las personas que le rodean, le hacen las cosas. Dependiendo de nuestro comportamiento, es decir, de cómo realicemos estas tareas, seremos favorables o no en su desarrollo.

Me gustaría por tanto resaltar claramente, que en lo que respecta a la autonomía de un niño, vosotras, las familias, sois las principales impulsoras y el ejemplo que ellos tenderán a imitar.

En primer lugar es muy importante tener en cuenta la edad del niño para ayudarle en su evolución.

Hay una etapa en la que el niño empieza a jugar, curiosear, investigar o tomar iniciativas por si solos, por lo tanto es bueno dejarles actuar. Debemos procurar hablarles “como adultos”, intentar no cambiar el tono de voz cuando nos dirigimos a ellos o emplear diminutivos en vez de utilizar las palabras correctas. Es necesario que un niño se caiga para que aprenda a levantarse y que cometa errores para que aprenda a corregirlos, pero eso sí, siempre teniendo en cuenta su edad. Debemos utilizar todos nuestros recursos y experiencias, para que estos sean capaces de superar todos los obstáculos de manera independiente y autónoma y evitar futuras frustraciones.

Yo como educadora de niños me doy cuenta de que aprenden muy rápido, por lo tanto tenemos el deber de inculcarles en su día a día las tareas propias de su edad. No debemos olvidar que un hábito se logra a partir de la repetición de los actos y que ésta no se adquiere de un día para otro. Tengo que señalar que las prisas no son buenas aliadas para el aprendizaje, pues muchas veces tendemos a hacerles las cosas pensando que por un día no pasa nada y que más tarde podrán aprender. Estamos completamente equivocados, pues con esta actitud estamos frenando su aprendizaje al realizar nosotros lo que perfectamente podían hacer ellos. El niño aprende tan rápido a hacer sus cosas como a que se las hagan.

El ser humano aprende a responsabilizarse o no desde la primera etapa de su vida. Tenemos que enseñarles a comer, vestirse, recoger o ir al baño. De esta manera, con mucha paciencia y ternura, adquieren responsabilidades y por lo tanto aprenden también a concentrarse, algo muy importante para su futuro, ya que autonomía e inteligencia van íntimamente unidos.

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