ÉL O ELLA HA SALIDO MEJOR PARADO CONMIGO QUE YO CON ELLA O ÉL

Autor: José María Contreras
Licenciado en Biología.
Dedicado desde siempre a la formación de personas, tanto en la empresa como en centros educativos.
Diplomado en Pedagogía y PDD en el IESE.
Fruto de su experiencias ha podido publicar más de una docena de libros y ha colaborado en distintos medios decomunicación.
Padre de tres hijos.
Fuente:

Texto tomado del libro "Pequeños secretos de la vida en común". Con autorización del autor

Pequeños secretos de la vida en matrimonio

       Cuando una relación todavía no ha madurado, ante lo sorpresivo de la nueva situación vienen a la cabeza muchos pensamientos. Según la cultura, las relaciones anteriores, la forma de entender la vida, la falta de conocimiento del otro, etc. Luego ya no aparecen, o lo hacen con una carga mucho más suave.

      
Uno de los pensamientos que pueden aparecer es el que encabeza esta reflexión. El que el otro ha salido mejor parado que uno mismo. En definitiva, lo que se está diciendo es: « Yo valgo más. Yo merecía a alguien mejor.

      
Es un pensamiento sin importancia, a no ser que se la quiera dar, y que sin embargo hay que intentar evitar. Porque, además de ser una pérdida de tiempo, si se alimenta puede tener consecuencias negativas.

      
Una de las primeras es la que se deriva de tener la sensación de que se está haciendo un favor a la otra persona, que nos debe algo. Ante estos pensamientos, uno actúa como si fueran normales y lógicos. Y entonces las reacciones que no nos parezcan acordes con el favor que estamos haciendo nos herirán y molestarán. También podría pensarse que nos ha pescado en un momento de debilidad, que fuimos débiles, que nos hemos dejado llevar por la compasión, etcétera.

      
En definitiva, llegando al extremo, que nos hemos equivocado. Como ya dijimos en otra parte de este trabajo, la imaginación es la loca del sistema. Darle cuerda puede ser falta de sentido común. Utilicémosla en sentido positivo para unir, y cortemos ante los pensamientos que desunen. El hombre no es dueño de lo que le viene a la cabeza, pero sí de lo que se queda en ella.

      
Quizá en muchos casos, después de un tiempo conviviendo, el pensamiento se vuelva al revés. Yo he salido mejor parado con él o ella que ella o él conmigo. Y cuando la pareja se quiera, lo más probable es que esa sensación la tengan ¡los dos!

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