LA HIPERSEXUALIZACIÓN DE LAS NIÑAS EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Autor: Jone Larreta
Licenciada en Pedagogía y Psicopedagogía por Universidad del País Vasco.
Diplomada en Magisterio por la Escuela Universitaria Villanueva.
Titulación en Euskara.
10 años ejerciendo en Educación infantil, tanto en primer como en segundo ciclo.
Actualmente, tutora del curso de 2º de Infantil en el Colegio Eskibel.
Fuente:

Original para sontushijos

¡Dejemos que las niñas se comporten como niñas!

Aprovechando la emisión en un canal de radio del  debate en torno a este tema, se me ha ocurrido escribir este artículo para ahondar en esta cuestión, ya que hoy en día es un tema que se da con más frecuencia de la que pensamos. El punto de arranque era la mamoplastia a la que había sido sometida una niña de 7 años en EEUU  gracias al “regalo” que le había concedido su madre, madre calificada como”barbi” por su afición a las operaciones estéticas (en estos países donde se permiten las operaciones estéticas a edades tan tempranas, el código deontológico de los médicos brilla por su ausencia…).

De un tiempo a esta parte, son cada vez más frecuentes los programas de TV en los que los niños y niñas son los protagonistas, no solo por sus prematuros talentos  (canto, baile…) sino también  por sus cualidades físicas. En América son muy famosos los concursos de belleza de este tipo, de hecho la película “Mi pequeña Miss Sunshine” los aborda de forma satírica. En ellos las madres están dispuestas a lo que sea con tal de que “sus niñas” ganen estos certámenes. No son más que ocasiones en las que las madres proyectan en sus hijas deseos y aspiraciones no logradas en sus vidas, de tal manera que son capaces de hacer lo imposible para que sus hijas resulten ganadoras. Así, sus aspiraciones personales de alguna forma se ven cumplidas y el sentimiento de fracaso, por tanto, mitigado. Este proceder va en conexión con afirmaciones del tipo: “Mi hija va a tener lo que yo no tuve”.

Por otra parte, pero siguiendo con la hipersexualización de las niñas en la actualidad, nos encontramos con una forma de vestir adulta pero en cuerpos infantes, esto es, la tendencia de ropa de mujer aplicada a las niñas: ropa muy ajustada, faldas cortísimas, colores muy oscuros (negros y grises), zapatos de tacón e, incluso, maquillaje. Sí, maquillaje de labios, pómulos y ojos. Empezamos con un poco de brillo en los labios para pasar a usar maquillaje en ocasiones especiales, como la Primera Comunión, bodas…, o el mayor despropósito de todos, tomar rayos UVA. ¡Si ya no parecen niñas!

Y no hablemos de los juguetes que se presentan como “ideales”, pero para nada formativos ni didácticos. Muñecas para niñas de 5 años que nada tienen que ver con las tradicionales “Mi nene” o “Nancy”, muñecas que transmitían buenos sentimientos y con los que las niñas escenificaban varios roles, como los de madre, maestra, abuela, médico… En la edad infantil es fundamental que las niñas jueguen a desempeñar diferentes roles (juego simbólico y más tarde juego de representación) y esto se consigue con diverso material, por ejemplo, con ropas o disfraces (aquí sí que entraría el tener zapatos de tacón-¿quién no se ha puesto nunca los zapatos de la ama para simular ser alguien que se deseaba imitar?-, pero nunca como atuendo para salir a la calle. Se me viene a la cabeza la imagen de la hija de Tom Cruise paseando con zapatos de tacón por las calles de Nueva York. En estas edades las niñas necesitan jugar corriendo, saltando, moviéndose de un lado hacia otro, y difícilmente esto es posible con tacones).

A modo de conclusión, unas preguntas que nos pueden llevar a reflexionar sobre nuestra forma de educar:

· Nos deberíamos preguntar si, a través de estas actuaciones, como padres estaremos reforzando un autoconcepto y autoestima positivos, sanos y realistas. O, ¿no estaremos de esta forma potenciando un autoconcepto solo en base a cualidades físicas, es decir, preocupándonos únicamente del “envoltorio” y sin prestar ninguna atención al “relleno”?

· ¿Dónde queda el inculcar a las nuevas generaciones la aceptación de cada uno de forma incondicional, sin que esto suponga no luchar con esfuerzo, pero siempre con dignidad, para crecer y mejorar en todos los sentidos?

· ¿Estamos satisfechos con los modelos de vida que presentamos a los niños y no tan niños?

· Cada etapa evolutiva tiene sus características que la definen intrínsecamente. Dejemos a nuestras niñas pasar cada edad como les corresponde, no intentemos adelantarles lo que por edad van a vivir en otras etapas. Si bien la preadolescencia cada vez está más adelantada, como padres no la adelantemos más, al contrario, intentemos siempre tener en cuenta que la  infancia cada vez es más corta en el tiempo y con ello todo lo que le caracteriza (la picaresca hace su aparición antes, el sentido de “justicia” aflora enseguida, pero siempre en relación con los derechos y olvidando las obligaciones -frases del tipo “no es justo” están a la orden del día-…).

· Es de vital importancia que los padres sean conscientes de la relevancia que adquiere el juego en la edad infantil. En primer lugar, el juego constituye un modo de emitir emociones y sentimientos sobre aquello que nos rodea, convirtiéndose en una actividad divertida y gratificante. Además, el juego se presenta como la mejor forma de aprendizaje en la etapa infantil, ya que a través de él los niños y niñas son capaces de aprender los roles y relaciones sociales, las propiedades de los objetos y, en general, todo lo relacionado con el contexto en el que crecen. Por lo tanto, hay que reconocer el papel tan importante que desempeña el juego en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños, promoviendo la imaginación y la creatividad. Dejemos que los niñas y niñas jueguen lo máximo posible, juguemos con ellos y compartamos con ellos más tiempo. En un fututo nos lo agradecerán!

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