NAVIDAD Y FAMILIA

Autor: Virginia Uribe
Directora de Erain-Txiki
Fuente:

Original para sontushijos

Un año más ya ha llegado la Navidad a nuestras casas y a nuestras vidas.

         Quizás nos asalte un pensamiento de pereza ante los días que se avecinan: compras, todos los hijos en casa, prisas, comidas,... En definitiva días de desorganización y cansancio.

Quizás también, como en todos los ciclos que se repiten periódicamente, podemos caer en la rutina...una Navidad más... Y sin embargo no deberíamos dejarnos llevar por ninguna de estas cosas. Cada Navidad debería de ser para nosotros un encuentro con Jesús, que nace en nuestras vidas, en nuestras casas.

Celebramos el día en que se cumplieron los anhelos más profundos de la humanidad. No hay palabras para expresar la diferencia que existe entre este gran acontecimiento y cualquier otro hecho histórico, ni las consecuencias que de él se derivan.

La Navidad debe ser la fiesta familiar por excelencia y de nosotros depende el clima en que se viva. La atención a la familia debe ser una preocupación constante a lo largo de todo el año, pero en estos días, hemos de intensificar el cuidado de todos los miembros, los detalles de convivencia y hemos de vivir una vida familiar más intensa.

Estas fechas son especiales para vivir y enseñar a vivir en familia todas las virtudes humanas, imitando a Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre.

El arreglo de la casa en el que todos deben cooperar, el espíritu de servicio, el desprendimiento con los que tienen menos que nosotros, y sobre todo el cariño reflejo del amor que Dios ha tenido por nosotros. Son días de alegría y tenemos que conseguir, en especial, que nuestras casas sean hogares alegres en estas fechas. Los hijos tendrán que ver para ello a sus padres alegres, de buen humor. Fomentar la alegría, una alegría verdadera basada en sabernos hijos de Dios, en sabernos objeto del amor de Cristo que por nosotros se encarna y nace en Belén. Una alegría profunda que no se quebrará a la menor contrariedad, y que nos ayudará a hacer frente a las pequeñas contrariedades de la vida de familia.

Que durante estos días nos acerquemos al Portal y junto a María y José que, fueron los primeros en ver al Niño Jesús, aprendamos a vivir la Navidad para conseguir que ésta no sea una Navidad más.

Y junto a ese Portal vivir en familia esa bonita tradición de cantar villancicos que nos recuerdan la alegría del nacimiento de Cristo. Todos estos detalles dejaran huella en la formación de los hijos y serán la base en la que se asentará su vida de fe.

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