Son Tus Hijos | Escuela de Familias - AITAS DEJADME CRECER!!!!!!!!!!!

AITAS DEJADME CRECER!!!!!!!!!!!

Autor: Ana Esther de Diego Arroyo

Diplomada en Magisterio Lengua Inglesa

Licenciada en Filología Inglesa.

Diplomada en Magisterio Educación Infantil.

Fuente:

Sontushijos

Notas del "cafe-coloquio" con padres.

La frase “¡Aitas dejadme crecer!” la vamos a entender como el resultado de un puzzle que vamos a ir haciendo junto con nuestros hijos a lo largo de su vida y adaptándonos a su edad y necesidades.

Tener claro que el niño no soy yo, que no es un apéndice mío, que tiene su propia identidad y hay que quererlo y aceptarlo como tal. A partir de aquí es muy importante que el niño se forme una idea de si mismo como una persona de valía y capacidad. Así fomentaremos que el niño sea seguro, que sepa salir de sus pequeñas dificultades el sólo.

Cuando dirigimos en exceso, hacemos que el niño no se considere a si mismo responsable ni de sus éxitos ni de sus fracasos y no se va a sentir seguro para llevar a cabo muchas actividades cuando él esté sólo.

La sobreprotección acentúa la duda sobre las propias capacidades y las posibilidades personales de afrontar las dificultades, no favorece en absoluto el sentimiento de autonomía.

Si no le exigimos en el fondo le estamos lanzando el mensaje de que no creemos en sus posibilidades, y esto afecta a su autoestima. Tratarles como más pequeños de lo que son, les hace sentirse realmente más pequeños, menos capaces, y desde luego, no les ayudamos a madurar.

No siempre hay que exigir, en muchos casos sólo habrá que dejar al niño que haga esas cosas que él desea hacer, pero que a nosotros nos da miedo que las haga él solo. (Servir el agua de la jarra, tocar al perro del vecino). Pensar que nuestros miedos se los transmitimos y cuando queramos que lo hagan, no se atreverán.

Es decir,  a más nivel de autonomía más nivel de autoestima y se sentirán más capaces de afrontar situaciones nuevas y tendrán más confianza en si misma y más iniciativa en todos los aspectos de la vida.

Para darles confianza, dejar poco a poco que vayan haciendo todas aquellas cosas que ya son capaces de hacer por si solos (aunque nos hagan perder mucho tiempo, a la larga, no será  así, ahorraremos tiempo y trabajo). Cogerán la seguridad necesaria para saber desenvolverse en situaciones en las que los padres no estamos presentes. Así fomentamos la autonomía, básica para futuros aprendizajes.

Por otro lado los limites y normas claras, no son para nuestra tranquilidad, para que la vida no sea un caos, fundamentalmente son por su propia seguridad física y psicológica (necesita que le marquemos el camino por donde tiene que guiarse y por él se sentirá seguro, sabrá que puede y que no puede hacer, hasta donde puede llegar).

Los limites, las normas se deben enseñar en un clima de afectividad y cariño, no siendo demasiado permisivos, ni demasiado rígidos, debéis buscar el equilibrio.

Si recibe mayor ¡numero de aprobaciones desarrollara mayor seguridad y confianza, si su comportamiento produce desaprobaciones continuas el niño no podrá consolidar su autoconfianza porque el concepto de si mismo será negativo.

Somos sus modelos, los niños aprenden comportamientos por imitación, observando a los demás y las consecuencias de sus comportamientos.

Los niños hacen lo que nos ven hacer más que  lo que nosotros les decimos que tienen que hacer. De ahí la importancia de que este modelo sea, adecuado, positivo y rico, para que el resultado de la imitación sea el que deseamos... Para ello debemos estar atentos, ser muy conscientes de nuestras conductas, y actuar de forma intencionada para ser buen ejemplo.

Debemos tener presente que es importante estimularles en todas las áreas.

Facilitar la sociabilidad; favoreciendo la  relación con otros niños, actividades por parejas, en pequeño grupo, en gran grupo.

La motricidad: triciclos, patines, juegos de correr, juegos de habilidad manual.

En el Lenguaje; hablándoles mucho y correctamente y haciéndoles hablar a ellos correctamente.

La cognitiva: facilitándoles todo tipo de experiencias, con el material, vivenciales salidas al entorno…

Un niño feliz es aquel que tiene un equilibrio entre la protección afectiva que le damos y su autonomía.

Para pensar y sacar conclusiones: Ver la primera parte de la película “Charlie y la fábrica de chocolate”.

Twitter