RESPETO MUTUO EN EL AULA ENTRE EL PROFESOR Y EL ALUMNO

Autor: Enrique Marcos
Licenciado en Derecho y diplomado en criminología.
Máster en formación del profesorado y Máster en Admistración Local.
Diploma de estudios avanzados en la Universidad de La Rioja.
Título superior en francés.
Funcionario del cuerpo de gestión procesal de la administración de justicia.
Profesor de francés en ESO y Bachillerato en el colegio Las Fuentes – Alcaste.
Fuente:

Sontushijos

El profesor es un profesional con deberes y derechos.

 

Durante los últimos años se ha producido una pérdida de la autoridad del profesorado. Se ha pasado de un exceso de autoritarismo, a situaciones de miedo del alumno al profesor, de ser una figura coercitiva y en ocasiones sin prestigio a situaciones de “tuteo” y “colegueo”, en el trato alumno-profesor. Se ha pasado de respaldar en casa la labor del profesor, a justificar a los niños quitándole la razón al profesor.

Los valores que se deben vivir en el aula son los de autoridad, responsabilidad, exigencia, de cumplimiento de unas normas donde existen derechos y deberes. El profesor debe ser consciente de que la relación con el alumno es compleja, ya que es una relación en la que surgen múltiples puntos de fricción y a la inversa el alumno no puede esperar que el profesor vaya a ser su colega. Sin embargo las relaciones deben establecerse en un marco de mutuo respeto, de comunicación personal y de orientación adecuada para el estudio y el aprendizaje; así el profesor no puede ridiculizarlo delante de sus compañeros ni ofender su dignidad, recíprocamente el profesor tendrá derecho a que su dignidad no se vea afectada dentro del aula ni fuera de ella, donde en ocasiones algunos padres faltan al respeto a los profesores, y si los padres no los respetan, difícilmente lo harán sus hijos.

El profesor también se gana el respeto preparándose muy bien las clases, llegando y acabando puntualmente las clases, corrigiendo sin demorar mucho tiempo los exámenes, en una palabra ejerciendo “profesionalmente” en el día a día su labor docente, así los alumnos se sentirán correspondidos y conseguirán en el aula la excelencia y la autoridad.

Todo este camino se debe realizar de la mano de las familias, sin que los padres caigan en la tentación de pensar que es obligación de los padres y éstos que es responsabilidad de los docentes.

Agradecimiento es otra palabra clave en esta relación. En Finlandia los alumnos se despiden de los profesores dándoles la mano y agradeciéndoles la tarea que han hecho y lo que les ha enseñado el profesor, así como se ponen de pie cuando entra y sale el profesor. Son pequeños gestos que se aprenden en casa y  que en general en deben ser adoptadas por la sociedad, que es quien en el fondo da la autoridad al profesor.

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