SOCIEDAD DE CONSUMO. ¿ES BUENO PONER LÍMITES AL CONSUMO?

Autor: Ana Aparicio
Licenciada en Económicas.
Profesora de bachillerato.
Fuente:

Sontushijos

Consumidores compulsivos.

¿Qué es la sociedad de consumo? Este término se utiliza en economía y sociología para designar al tipo de sociedad que se corresponde con una etapa avanzada de desarrollo industrial capitalista y que se caracteriza por el consumo masivo de bienes y servicios, disponibles gracias a la producción en grandes cantidades de los mismos. Es un modelo social en el que una parte muy importante del bienestar y la calidad de vida de las personas parecen asociarse a la adquisición de bienes y servicios.

Nuestro sistema económico se basa en una sociedad de consumo. Funciona porque despilfarramos, porque compramos cosas que no nos hacen falta. Hemos pasado de ser consumidores por necesidad a serlo por deseo. El ahorro se ha convertido en un acto secundario frente al gasto.

¿Sería bueno poner límites al consumo? La sociedad de consumo actual se ve como insostenible.

Desde el momento en que se extraen los recursos naturales de una manera indiscriminada, estamos agotando la capacidad del planeta para poder vivir aquí; estamos usando demasiadas cosas, más de lo que nos toca. En las últimas tres décadas se ha consumido un tercio de los recursos naturales del planeta. Si la mayoría de la población mundial alcanzara un nivel de consumo similar al actual de los países industrializados, muchos recursos se agotarían en poco tiempo.

Los materiales y recursos naturales pasan a la producción, en cuyo proceso de fabricación se vierten residuos contaminantes al medio ambiente. Allí se convierten en productos que pasan al mercado para su distribución. Lo que el sistema quiere es que la gente siga comprando; los productos son diseñados para ser desechados. Cuántas veces habremos escuchado eso de que “antes las cosas se hacían para durar”, ahora por la contra, lo que compramos parece hecho para fallar y, de hecho lo está: una impresora pensada para agotarse tras un número determinado de copias, un toner que aparentará estar vacío aún no siendo así o bombillas que se funden sin deber son algunos ejemplos. Además se nos quiere convencer para tirar cosas que son perfectamente útiles. La moda, publicidad, medios de comunicación, cultura y presión social juegan un papel muy importante. Esto es muy evidente, por ejemplo en la ropa, cuando un año están de moda los colores claros y, al siguiente los oscuros para que el comprador se sienta motivado a cambiar su ropa, perfectamente útil y así ganar más dinero.

¿Qué ocurre con todos estos bienes que compramos? Parte se convierte en basura que contamina y contribuye al cambio climático y al deterioro de nuestro planeta. Esto nos afecta a nosotros mismos, ya que respiramos aire contaminado, comemos alimentos que también lo están, etc. Decir que reciclar ayuda, pero no es suficiente.

Desde otra perspectiva, podrían buscarse argumentos favorables a la sociedad de consumo. Uno de ellos dice que este tipo de sociedad es consecuencia del alto desarrollo al que han llegado determinadas sociedades y, se manifiesta en el incremento de la renta nacional. Ello posibilita que un número cada vez mayor de personas adquiera bienes mas diversificados, facilitando el acceso a una mayor cantidad y calidad de productos por una parte cada vez mayor de la sociedad, produciéndose una mayor igualdad social. Este tipo de argumentos dejan de lado todo lo expuesto anteriormente: ¿Qué hay de las materias primas finitas malgastadas para nada? ¿Y la contaminación creada innecesariamente? ¿Es lo que queremos? ¿Puede permitírselo la humanidad?

Numerosas encuestas demuestran que nuestra sociedad es menos feliz ahora que hace unas décadas. ¿A qué puede ser debido este cambio? Probablemente la razón sea que aún teniendo más cosas, tenemos menos tiempo para lo que nos hace felices como familia, amigos, ocio. Estamos trabajando más que nunca para poder acceder a más bienes y servicios y esto hace que seamos más infelices.

Por todo ello, parece claro que ha llegado el momento de hacer unos ajustes ¿El sistema está en crisis? ¿Hay que desechar esa mentalidad de la vieja escuela del derroche?

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