LA MADUREZ

Autor: Ana Saenz

Arquitecto.

Profesora de clase de Dibujo Técnico y Tecnología en ESO y Bach.

Colegio Alcaste

Fuente:

Sontushijos

Aunque se ha hablado mucho de la madurez, conviene parar un poco y repensar.

¿Qué puedo aportar en un tema como éste, del que ha hablado gente con mucha sabiduría y con mucha  experiencia ?¿Tengo algo nuevo que contar?

Creo que poco, aunque pienso que siempre es interesante parar un momento y repasar lo que sabemos, lo que siempre hemos pensado y lo que, a veces, olvidamos.

Yo no creo en la MADUREZ.

Hay veces que no compartimos opiniones porque nos separa el significado de las palabras.

Según el diccionario de la RAE, llamamos madurez a:

1   Estado de un fruto que ha alcanzado un desarrollo completo.

2   Culminación del proceso de desarrollo de una persona en relación con sus condicionantes hereditarios, el contexto social en el que vive y sus circunstancias personales.

3   Edad adulta, entre la juventud y la vejez.

4   Cualidad de la persona que ha alcanzado la plenitud vital sin ser vieja.

Yo prefiero pensar en nuestros hijos y en nosotros mismos como APRENDIENDO A VIVIR.

Eso es realmente lo que hacemos y lo hacemos cada día.

Nacemos y vivimos, pero no nacemos sabiendo VIVIR.

No llamo VIVIR solo a mantener unas funciones vitales, a respirar,  dormir, a crecer, a comer, aunque también sea eso.

VIVIR es adquirir mucha sabiduría, mucho saber estar, mucho saber escuchar, mucho saber sufrir, mucho saber confiar....y otros muchos “mucho”.

VIVIR es adquirir una tranquilidad de dentro, una alegría que de alguna manera somos capaces de lanzar al mundo, de escuchar lo mas atroz dejando acabar, …, también a saber organizarse, a ser ordenado, a no contestar, a razonar,…

Si alguno de los que pacientemente estáis leyendo estas líneas tenéis hijos adolescentes, pensareis ¿De qué habla?

Cada edad tiene sus características, además de cada persona, que también las tiene. Tienen que ver con cada átomo del aire que respiramos, de donde venimos y creamos o no, cual es nuestro destino en este mundo. Para el hemos recibido una serie de condiciones y no todos tenemos las mismas.

Hay un ciclo que es común a prácticamente todos. Nacemos en una familia, parte de ese bagaje genético y cultural queda en nosotros, empezamos el colegio, a conocer amigos, actividades que nos gustan: música, danza, pintura, deportes,...tenemos cuerda para todo.

Somos incansables. Así vamos recorriendo los años de colegio, corrigiendo puntos débiles, creciendo como personas, recibiendo mucho aunque no seamos conscientes. Al finalizar nuestra etapa de colegio, ya hemos podido vivir nuestro primer amor, nuestra primera decepción, nuestros primeros éxitos escolares, nuestros primeros fracasos,…

Ese camino, es el camino de aprendiendo a VIVIR. Lo hacemos en cada etapa de la vida, pero a cada etapa le corresponde lo suyo, y cuando la etapa escolar se acabe seguirán apareciendo otras y seguiremos aprendiendo a VIVIR.

Hemos "madurado". Eso quiere decir ¿qué somos mas nosotros, que controlamos algo mas nuestros puntos débiles, que sabemos un poco mas lo que queremos, que nos tomamos mas en serio algunas cosas?

Nuestras fuerzas no son las mismas: un niño es incansable, un adolescente o un joven se cansa más y, aun más, a medida que uno va siendo mayor.

Acabamos nuestros estudios, nos incorporamos a la vida profesional, algunos se casan, vienen hijos, los padres se empiezan a hacer mayores, los hijos también,....y nos van llegando "cruces", no sé si “madurar” puede ser aceptarlas.

En todas esas etapas uno se cansa, tiene 50.000 cosas por hacer, y poco tiempo para pensar en lo importante.

Nos dedicaremos a arreglar el mundo más tarde, ahora hay muchas cosas para hacer. Eso hace que no disfrutemos de lo que tenemos y que vivamos agobiados y cansados. ¿Es madurez?

Hay que aprender a sufrir, a aceptar que las cosas a veces salen mal, a pesar de darlo todo.

Habrá algún tipo de pesar, padres, hijos, y pasarán y si sabemos escuchar, de pronto todo aquello que hemos recibido, que estaba y no valorábamos, cobra sentido, entendemos más algunas cosas, tenemos tiempo para estar más cerca de la gente, para apoyarla, para ayudarla y sobre todo para reírnos de nosotros mismos y de la importancia que dábamos a lo que hacíamos.

Hay menos fuerza física pero una capacidad increíble de razonamiento, de ponerse en el sitio de otro y de entender las cosas. Tenemos experiencia.

A todos más o menos nos pasan las mismas cosas, quizás en tiempos distintos.

Cada edad tiene algo de peldaño;  desde mas arriba las cosas se ven mejor y el horizonte es más claro. Hay visión de conjunto y no de "partecitas", pero a cada persona le toca vivir lo suyo y a nosotros como adultos en este momento “estar” y “acompañar”.

Para esta escalera es importante buscar el mejor acompañamiento posible, de amigos, de compañeros, de gente con la que estar, vivir, viajar, reír.

Es necesario buscar herramientas que nos ayuden a ir subiendo, cada uno a su ritmo, sin comparaciones.

Diría que no todos llegamos al mismo sitio y que no tiene porqué.

Desde mi "no madurez", a la hora de controlar la alegría y la emoción espero no madurar nunca, puedo decir que lo que Dios a lo largo de mi vida me ha dado han sido las herramientas para que fuera capaz de aceptar lo que viniera sin miedo, con alegría y "con sentido".  Y en eso estamos.

Estamos como padres, como profesores, para acompañar en ese aprendizaje. No podemos, ni queremos,  ni debemos “no dejarles aprender”.

APRENDER  por ellos mismos, poniendo a su alcance las herramientas. Reivindicando su derecho a equivocarse las veces que sean necesarias. Mostrándoles que la alegría es un camino para APRENDER A VIVIR.

Twitter