EDUCAR EN EL ESFUERZO

Autor: Cristina López Maté

Diplomada en Educación Primaria, Educación Musical y Educación Infantil.

10 años dedicados a la docencia como profesora de Educación Primaria y Musical.

Actualmente es profesora de Euskera en el primer ciclo de Primaria en el Colegio Ayalde Ikastetxea.

Fuente:

Sontushijos

Esfuerzo, fuerza de voluntad, sacrifico..., palabras claves.

 Entre los 7 y los 12 años es el momento adecuado para crear en los niños/as la capacidad de esfuerzo.

 “Es que no me apetece…, es que no tengo ganas…”. Si ésta fuera la razón para hacer las cosas los hijos ¿estudiarían alguna vez?, ¿se harían la cama?  Y cuando crezcan, ¿sabrán enfrentarse a las dificultades de la vida? Para no hacer niños blandos es necesario enseñarles el valor del esfuerzo, la necesidad de tener fuerza de voluntad…

Para tener fuerza de voluntad han de esforzarse, diaria y continuamente, en esa multitud de pequeños detalles que a veces no damos importancia. Los hijos han de ser capaces de valerse por sí mismos porque han de ser ellos y no sus padres, quienes tendrán que superar las dificultades futuras.

Solo hay que pensar en la típica imagen bastante frecuente entre los adolescentes y jóvenes de hoy: chicos y chicas blandos con una personalidad débil, caprichosa e inconstante, incapaces de ponerse metas concretas y cumplirlas. Al no haber luchado ni haberse esforzado a menudo en cosas pequeñas, tienen el peligro de convertirse en no aptos para cualquier tarea seria y ardua en el futuro y vencerse ante las dificultades.

En ocasiones se puede caer en la tentación de creer que una parte importante de la labor de los padres consiste en evitar las dificultades a los hijos. Sin embargo, la mejor herencia para ellos consiste en dotarles de la capacidad de valerse por sí mismos en cualquier circunstancia, incluso en las dificultades.

Por lo que puede ser contraproducente para los niños:

-                 Que le proporcionemos una vida fácil y cómoda.
-                 Que les demos todo hecho
-                 Que les tratemos siempre como a niños…

Fomentar la fuerza de voluntad

Para fomentar en los niños la fuerza de voluntad, se puede comenzar teniendo en cuenta una serie de criterios generales para vivir el esfuerzo en el hogar:

-       El ejemplo por parte de los adultos tiene una gran importancia, especialmente el de los padres.
-       Es necesario que los niños entiendan porque tienen que sacrificarse, renunciar a lo más cómodo. Es el modo de que quieran hacerlo por ellos mismos y no únicamente cuando lo decidan sus padres o profesores.

       *Ej:  Si atiendes en clase aprenderás mucho.
              Si haces los deberes dentro del tiempo marcado para ello luego  
              tendrás tiempo para poder jugar un rato.

A esta edad hace falta cierta exigencia por parte de los padres, exigencia combinada con cariño y comprensión Con los años esta exigencia se transformará en autoexigencia. Es un error, a veces involuntario, evitar el esfuerzo de los hijos, haciendo por ellos un trabajo que puede contribuir a su formación.

* Ej: Ayudarles a vestirse, hacerles la cama, ponerles sólo la comida que
        les gusta…

-       Hay que plantear metas a corto plazo, concretas, diarias, que los padres puedan controlar fácilmente, y los niños acaben lo que comienzan.

 * Ej: Ponerse a hacer los deberes a una hora fija, dejar la ropa doblada
          por la noche…

-       Las tareas que se propongan a los hijos han de suponer cierto esfuerzo,

     adaptado a las posibilidades de cada uno. Que los niños se ganen lo que  

     quieren conseguir.

      *Ej: Poner o recoger la mesa, ayudar a su hermano pequeño, hacer la
            cama…

-       Las tareas tendrán una  dificultad graduada y progresiva, según vayan madurando. Conseguir metas difíciles por sí mismos, gracias al propio esfuerzo, les hace sentirse útiles, contentos y seguros.

-       No tienen que tener miedo a los riesgos, o al fracaso, porque muchas veces el fracaso será más eficaz que el éxito, en la búsqueda de una voluntad fuerte (de los errores también se aprende).

-       Reconocerles y valorarles positivamente cuando se han vencido en algo que les costaba esfuerzo.

*Ej: Le recompensamos con una sonrisa cuando a la hora de comer ha
       hecho el esfuerzo de comer lo que no le gusta.
       Le reconocemos y felicitamos por dejar sus cosas recogidas antes de ir a la cama.

-     Fomentar especialmente la satisfacción interna, la satisfacción de la obra bien hecha. Aunque cuando son pequeños también les ayudan otros motivos:

          ● Satisfacer a los padres o profesores.
          ● Vencerse a sí mismos.
          ●  Que los demás tengan buena imagen de ellos.
      Resulta peligroso fomentar la motivación externa mediante regalos materiales, porque se puede conseguir el efecto contrario, cuando el niño obtiene lo que quiere deja de realizar el esfuerzo porque ya no le interesa, e internamente no esta motivado.

-       El esfuerzo tiene que ser prolongado.

*Ej: Es mejor que ponga todos los días la mesa todos los días a que un solo 
ía este toda la mañana ayudando en la cocina.

-     Por último, importa más el esfuerzo del niño, en vez del nivel objetivo alcanzado.

Un hijo fuerte será capaz de realizar esfuerzos sin quejarse. Por ejemplo:

-       Levantarse a su hora
-       Hacer los deberes  en el tiempo previsto
-       Cumplir sus compromisos aunque no tenga ganas
-       Soportar un pequeño malestar sin quejarse.

Disciplina

Un buen medio para fortalecer la voluntad consiste en seguir una disciplina y una exigencia.

·         Ej: Ateniéndose a unas normas de convivencia en casa, en el colegio…

Por eso son importantes los juegos o los deportes, porque en ambos casos se tienen que respetar unas normas o unas reglas preestablecidas que les crean hábitos de disciplina.

Al hacer vivir esta disciplina hay que tener en cuenta el modo de ser, la edad y las posibilidades de cada niño, respetando su personalidad y sabiendo conjugar la exigencia y la firmeza, con el cariño y la comprensión.

Obediencia

Es importantísimo que los niños lleguen a comprender el valor de la obediencia. Haciendo caso a los padres y profesores, los niños actúan con un objetivo concreto y preciso en vez de seguir sus ganas o apetencias. Pero para que haya obediencia ha de existir autoridad efectiva de los padres: no hay que tener miedo a exigir.

-       Contar con un horario les ayudara a desarrollar su capacidad de autoexigencia. Dentro del horario tiene una particular importancia la puntualidad al levantarse.

Si desde pequeños se acostumbran a hacer en cada momento lo que deben y no lo que le apetece, se habrá avanzado decididamente hacia una voluntad fuerte.

Renuncias y sacrificios

El dominio de sí mismo es otra buena forma de fortalecer la voluntad.

El autodominio consiste en controlar los impulsos espontáneos que no vengan a cuenta. Por ejemplo:
-       Vencer el mal humor.
-       Renunciar a la curiosidad en cosa que no les incumben.
-       Saber acabar lo que han empezado.
-       Dominar la impaciencia

El vencimiento habitual en estas pequeñas cosas, irá creando hábitos de autodominio, de renuncia.

A veces convendrá renunciar a cosas buenas para fortalecer esa fuerza de voluntad: Por ejemplo:
- Ceder el asiento a una persona mayor
- Dejar la golosina para el hermano pequeño.

Otras veces se puede intentar crear las ocasiones, por ejemplo:

-       Preparar una excursión con la familia en la que se ande mucho
-       Cocinar con intención un plato que no sea especialmente del agrado de nuestros hijos…

Trabajo bien hecho

No hay medio más efectivo para desarrollar la fuerza de voluntad que el trabajo; pero el trabajo bien hecho.

Por ello, hay que enseñarles a realizar su actividades con perfección, ya se trate de los deberes o de los encargos que tienen en casa o en el colegio para ser útiles. Que terminen bien las cosas y no se acostumbren a ser chapuceros o a dejar sus tareas a medio hacer

La obra bien hecha, el trabajo bien acabado, es un fundamento seguro para educar una voluntad fuerte.

Pautas a seguir para educar en el esfuerzo:

1)      Es bueno establecer junto al niño un horario, con el suficiente tiempo libre

      para que no sea ni agobiante ni fácil. Así siempre sabrá lo que tiene que

      hacer y lo que no.
2)      Al comenzar algo, hay que preguntarle si cree que va a terminarlo, porque si lo empieza se le exigirá que lo acabe.
3)      En sus deberes del colegio y en sus encargos se le debe exigir la mayor perfección, de acuerdo a su madurez, que sea capaz de alcanzar.
4)      A veces, es bueno provocar situaciones algo molestas por su incomodidad: caminatas largas, comida que no le gusta, recados molestos, madrugones...
5)      Dejar pasar tiempo entre una petición que haga y su cumplimiento ayudará a fortalecer su voluntad. Si se lo gana, aún mejor.
6)      Antes de hacerle nada, hay que probar a que lo haga el por sí mismo. A pesar de que los padres les cueste la mitad de tiempo.
7)      Es necesario exigirle autodominio en sus impulsos espontáneos, en su mal humor y en su impaciencia.
8)      No hay que permitirle quejarse de los esfuerzos y las contrariedades. Y que tampoco oiga nunca comentarios de autocompasión hacia él.
9)   Es necesario una exigencia, conjugada con el cariño y la comprensión.
10)  Se les debe acostumbrar a ir asumiendo responsabilidad en sus acciones y decisiones. 

¿Quieres ser una persona fuerte?
-       Niégate a lo fácil, desconfía de cuanto se te ofrece sin esfuerzo.
-       Exígete una mayor perfección cada día en lo que haces: en tus apuntes, en tus deberes…
-       Lucha cada día contra los defectos que tienes y que los conoces muy bien.
-       No te dejes vencer por el desánimo y vuelve a insistir todas la veces que sean necesarias.
-       Entiende el valor positivo de los sacrificios. Por ejemplo, comer algo que no te gusta pero que es bueno para tu salud.
-       Cuida los detalles pequeños: por ejemplo, si importa usar jabón al lavarse las manos.
-       Piensa dos veces las cosas antes de hacerlas, y afronta con serenidad los acontecimientos.
-       No dejes que te domine la pereza, ten siempre algo que hacer.
-       Imponte un horario para las actividades, como modo permanente de exigirte.
-       Cumple todos los compromisos, no reveles los secretos que te confían y acaba lo que empiezas.
-       Asume la responsabilidad de lo que haces.
-       Mantén el buen humor cuando las cosas no han salido como deseabas.

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