Son Tus Hijos | Escuela de Familias - LA ALEGRÍA EN EDUCACIÓN INFANTIL

LA ALEGRÍA EN EDUCACIÓN INFANTIL

Autor: Amaya Trecu

Licenciada en Filología Inglesa en la U.P.V.

Magisterio de Lengua Extranjera en el Centro Universitario Villanueva, con especialización en Educación Infantil por la UNED.

Título superior de inglés y euskara en EOI. 4º curso de alemán en la EOI.

10 años como profesora de inglés en el Colegio Erain-Txiki de Irún.

Fuente:

Sontushijos

Fomentar la felicidad.

Mirando por Internet la importancia de la alegría en los niños desde temprana edad, me encontré con varias ideas que me gustaría compartir con todos vosotros para no olvidar que si lo que ansía el ser humano en esta vida es la felicidad, debemos fomentarla tanto desde el inicio de una vida como a lo largo de ella.

Ya desde bien pequeños, y esto se deja entrever en las guarderías y colegios infantiles, los niños con un fuerte sentido del humor caen mejor a sus padres, tienen una mayor cantidad de amigos, amor propio más alto, y una perspectiva más positiva de la vida.

Por otra parte, la risa es un modo de aliviar el miedo o la ansiedad. Los niños que pueden reírse de sus propios errores están mejor equipados tanto para manejar bromas como para hacer frente a las adversidades de la infancia que se puedan encontrar.

La alegría ayuda a tener una alta autoestima y ya desde bebés se les puede animar y felicitar por los pequeños logros que vayan adquiriendo (sus primeras sílabas, su primer gateo...) Más adelante, los propios niños tienen un papel más importante en el desarrollo de su autoestima. Antes de que nosotros les animemos por algo, ellos ya sienten orgullo y alegría con sus mejoras (conseguir buenas notas, formar parte de un equipo estelar, ser un buen amigo..)

El niño necesita tener autoestima porque le ayuda a mantener la cabeza bien alta, sentirse orgulloso de sí mismo y de lo que puede hacer, se anima a experimentar cosas nuevas, se respeta a sí mismo, incluso cuando comete errores, sabe decidir por sí mismo sin dejarse arrastrar por sus iguales.

El adulto debe provocar la risa del niño, debe ser un modelo de buen humor y buscar el humor en situaciones diarias. Es importante que el niño vea la risa en el adulto, que haya un trato sin irritaciones, que use el humor en lugar de reprender (cuando esto sea posible), que se haga una broma para aliviar la tensión. El niño aprenderá estos instrumentos necesarios para manejar situaciones difíciles en el futuro.

Hay que tener en cuenta que el juego con la lengua introduce nuevas palabras y sentidos que construyen el vocabulario. La repetición de las mismas bromas desarrollan habilidades de memoria. Incluso leer libros de bromas enseña el valor y el placer que se encuentra en la lectura.

Se pueden desarrollar la alegría y el sentido del humor a través de diferentes juegos que nosotros mismos hemos solido jugar en nuestra infancia:

-Mirar fijamente uno al otro y el primero que se ría, pierde.

-Lucha de cosquillas

-Batalla de almohadas

-Ver una película graciosa juntos, rebobinando sus partes favoritas

-Hacer un vídeo propio de casa gracioso y verlo después.

Lo importante es tener una actitud juguetona, que el sentido del humor sea contagioso y reine en la mayoría de los momentos del día. Así, no sólo los niños sino también los adultos dispondrán de muchos ratos de diversión y alegría en sus vidas.

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