EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

Autor:

 Antonio Gómez Amigo

Ingeniero de telecomunicaciones.
Orientador familiar.
Padre de familia numerosa.

¿Por qué se adornan las calles en Navidad?

Después de cenar con sus hijos pequeños en uno de los restaurantes del centro comercial, aquella familia se acercó a ver el gigantesco árbol de Navidad colocado en mitad de la planta baja.  Además de los adornos y de multitud de paquetes de regalo, alrededor del árbol varios muñecos de animales esperaban la hora en punto para empezar su función.  Los niños insistieron y consiguieron que todos se quedaran para ver el espectáculo.  Cuando empezó, y antes de empezar a cantar, uno de los muñecos explicó al público el sentido de la Navidad: “El espíritu de la Navidad es todo eso que te hace sentir bien: la vacaciones, los regalos, la comida rica…”

Sentirse bien es una gran cosa, pero uno también se puede sentir bien veraneando en la playa, yendo al cine o haciendo botellón.  ¿No hay algo más profundo en el espíritu de la Navidad?

Los niños que estaban viendo embobados los bailes y las canciones de los muñecos del centro comercial nos podrían recordar de donde viene todo esto: una historia más bien dura y en la que aparentemente no hay muchos motivos para que los protagonistas se sientan bien: una joven a punto de dar a luz y su marido haciendo un viaje incómodo y peligroso; la frustración de no encontrar alojamiento; acabar dando a luz en el lugar de los animales… Mirando el Belén no nos cabe duda de que allí hay una gran alegría, pero debe ser por algo más profundo que las vacaciones o la buena comida.

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