Son Tus Hijos | Escuela de Familias - EL ESTRÉS DOCENTE

EL ESTRÉS DOCENTE

Autor: Susana Garcia

Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela.

Actualmente es profesora del colegio Alcaste.

Ha escrito varias publicaciones en actas de congresos sobre cine y educación, en publicaciones del Gobierno de la Rioja, la EXPO...

Ha asistido a varios cursos de historia, historia del Arte, Cine, Educación, Nuevas Tecnologías en Universidades como Harvard, Cambridge, Navarra, etc.

Además, es pintora (22 exposiciones de acuarela y acrílico).

Fuente:

Sontushijos

Conocer el estrés par apoder afrontarlo con "tranquilidad".

Pienso que nos puede venir muy bien como docentes conocer como funciona nuestro organismo ante los cambios desde el punto de vista físico y psíquico.

La mayoría de la gente piensa que el “estrés” es sinónimo de “preocupación”. Si estás preocupado, estás “estresado”. Sin embargo, la palabra estrés tiene un significado mucho más amplio, porque es sinónimo de tensión, por eso cualquier cosa que cause un cambio en nuestra vida causa estrés, sin importar si es un cambio “bueno” o “malo”; aun los cambios imaginarios son estresantes.

Una vez que nuestro cerebro detecta una situación nueva manda la orden y se activa el sistema simpático con la consiguiente secreción de adrenalina y noradrenalina. Los cambios fisiológicos están realizados en función de producir el mayor número de despliegues del organismo para huir o luchar (actividades que el docente no puede hacer). La adrenalina aumenta la energía y facilita la distribución a través del sistema cardiovascular, el incremento de las endorfinas bloquea el dolor en posibles lesiones para aumentar el estado de alerta y a fin de recuperar el control y la noradrenalina ayuda a agudizar los sentidos para que seamos capaces de recibir la mayor información del medio que nos rodea, a fin de que el organismo sólo se ocupe de la supervivencia inmediata.

Como el estado de alarma no se puede mantener constantemente, si la situación estresante se prolonga durante un tiempo, se pasa a la segunda fase que es de resistencia.

En esta fase el organismo se asegura la mejor distribución de los recursos para que no se agoten, la respuesta fisiológica es producir glucocorticoides para movilizar las fuentes de energía, y trata de adaptarse al estrés continuo que lo afecta tratando de recuperarse del estado de alarma, pero no puede volver al equilibrio perdido, lo que provoca que continúe sus funciones pero a un nivel de gran esfuerzo y por consiguiente con un desgaste mayor para mantenerse activo en este nivel. Esta situación de estrés sostenido provoca cambios emocionales como irritabilidad, menos habilidad para manejar estreses adicionales y fatiga.

Si las circunstancias se mantienen por un tiempo mayor, las actividades corporales conseguidas llegan a  ser insuficientes e incluso a perderse y así se entra en la tercera etapa de agotamiento.

Se produce una incapacidad de afrontar la situación estresante, ocurre un desequilibrio en el cuerpo y el organismo se colapsa. El individuo ha perdido su capacidad de resistencia, no es que le falten nutrientes o calorías, lo que sucede es que perdió su capacidad de adaptación. La adrenalina baja con respecto a la etapa anterior, aumentan mucho los glucocorticoides a la vez que desciende la dopamina, la serotonina y la noradrenalina siendo la emoción predominante la desesperanza.

No todos los estreses nos van a llevar por las tres etapas de reacción, habrá algunos que por pequeños o breves exijan de nosotros un leve esfuerzo que deberá resolver el problema en el corto plazo, en otras ocasiones cuando la vida del individuo está plagada de situaciones estresantes, estos pequeños estresares pueden tener un efecto acumulativo y provocar a la larga un desenlace como el que esperaríamos observar en los casos de grandes y prolongados estresares.

El problema se encuentra también en los neurotransmisores que producen alegría, felicidad y paz, cuando existe demasiado estrés estos estados mentales comienzan a disminuir. La serotonina responsable del sueño que regula los relojes biológicos se descompensa, la noradrenalina que cumple la función de darnos los niveles de energía se altera y la dopamina disminuye perdiendo la persona su “anestésico” natural”.

¿Cómo aprender a manejar el estrés? Cada uno tiene que encontrar la manera, pueden servir algunos consejos generales pero no todo tenemos la misma tolerancia al estrés – factor hereditario- ni todos nos enfrentamos a las mismas situaciones; en términos generales hay que buscar espacios, momentos de descanso, aprender a decir que no, hacer actividad física, postergar los cambios en momentos de cansancio, reducir la obligaciones, descansar la mente con las lecturas, el cine, la música o la relajación.

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