¿SOBROPROTEGEMOS A NUESTROS HIJOS?

Autor: Beatriz Rekalde

Maestra en Educación Infantil.

Licenciada en Pedagogia.

Profesora de inglés de Ayalde Ikastetxea.

Fuente:

Sontushijos

Es necesario que los padres den amor, protección y cuidados a sus hijos pero sin caer en el exceso.

Los niños deben crecer, madurar y aprender de la mano de sus padres en la medida adecuada y con sus propias experiencias para evitar que se vuelvan sobreprotegidos. La sobreprotección es una forma de amar en la que los padres desconocen el daño que hacen a sus hijos.

Posibles causas de la sobreprotección

→ Padres con falta de cariño durante su infancia que desean entregar a sus hijos el amor que no pudieron tener.
→ Padres que han sido educados en el “modelo sobreprotector”.
→ La comodidad de consentir antes de educar en disciplina.
→ La sobreprotección nace del sentimiento de “culpa” que muchos padres pueden sentir por no pasar tiempo con sus hijos.
→ La ausencia de uno de los padres.
→ Tener un hijo único.
→ Padres de edad avanzada.
Consecuencias de la sobreprotección

→ Los niños sobreprotegidos, por lo general, tienen una personalidad débil y con muchas dudas a la hora de tomar decisiones.
→ Se vuelven poco creativos.
→ Son vulnerables.
→ Afecta a la salud psicológica del niño.
→ Algunos niños en la edad adulta pueden presentar el síndrome de “Peter Pan”. Convirtiéndose en personas que no crecen psicológicamente y teniendo conductas inmaduras no propias de su edad. Son adultos incapaces de asumir responsabilidades.
→ Presentan dificultad para adaptarse en la escuela y el trabajo.
→ Generalmente son niños caprichosos y con poca capacidad de adaptación.

Aspectos a trabajar por los padres

→ La infancia es el momento propicio para fomentar la fortaleza. Los niños son capaces de hacer mucho más de lo que creemos. Solo hay que darles la oportunidad de hacerlo para comprobar que pueden llegar a eso y a más.
→ Es necesario que los niños desarrollen  estrategias para enfrentarse a las dificultades y problemas. Los padres deben ayudarles pero nunca resolverlos.
→ Ayudar para que los niños sean capaces de tomar decisiones y asumir  sus consecuencias.
→ Aumentar la autonomía de los niños y darles cierto grado de libertad y responsabilidad. De esta manera, se logra crear personas independientes y seguras. Descubrirán cuáles son sus posibilidades y experimentarán el éxito que hará que su autoestima crezca.
→ Proporcionar cariño y apoyo pero sin olvidar la exigencia y la autoridad.

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