SAN JOSÉ, INTERCESOR DE LOS MARIDOS ENFADADOS.

Autor: Antonio Gómez Amigo
Ingeniero de telecomunicaciones.
Padre de familia numerosa.
Orientador familiar
Fuente:

Original para sontushijos

Acudamos a su intercesión..., y puede cambiar nuestro matrimonio

         -         ¿Enfadados con quién?
   -         Pues con su mujer, claro.
   -         ¿Y tú crees que San José se enfadaba con la Virgen?
   -         No, no lo creo. Pero si el diablo pudo tentar a Jesús, me imagino que también pudo decirle a San José, cuando estaban buscando al Niño Jesús que se había quedado en el Templo "¿No habíais quedado que se encargaba ella de cuidar a Jesús a la vuelta?".

          Es importante que los que estamos casados sepamos cómo funciona el amor entre un hombre y una mujer, qué etapas se van sucediendo, y que no nos sorprendamos cuando vamos llegando a nuevas situaciones.

          El amor empieza con el enamoramiento: ese estar en la nube en el que estamos tan a gusto. Todo lo que tiene, hace o dice nuestra novia o nuestro novio nos parece estupendo, lleno de gracia, especial. No nos cuesta ningún esfuerzo pensar en qué podemos hacer para sorprenderle, en qué le gustará más, y luego corremos a conseguirlo.

          Este enamoramiento es algo que no elegimos nosotros, sino que nos pasa. Por eso hace falta un paso más: que nosotros libremente digamos que sí, que queremos a esa persona. Esa elección mutua, sin restricciones, sin reservarnos nada en la letra pequeña, es al fin y al cabo casarse.

          ¿Y después de casarse? La siguiente etapa es que el enamoramiento, en el que estábamos tan a gusto, se pasa. Desaparece. Ya no todo lo de nuestra mujer, o de nuestro marido, nos parece encantador. Empezamos a ver los defectos, y la reacción natural es que nos irriten.

          Es importante saber que esta situación es normal e inevitable. Lo peor que podemos hacer es sorprendernos y pensar "Ya no le quiero". Por supuesto que le queremos. La elección que libremente hicimos, el "si", sigue en pie. Tan solo los sentimientos han cambiado, y es el momento de recuperarlos, de volver a enamorarse. ¿Cómo? Haciendo exactamente lo que hacíamos cuando estábamos enamorados: pensar en qué le gusta a ella, o a el, y hacerlo. Claro que ahora no nos sale espontáneamente, como entonces, sino que hay que esforzarse.

          Me gusta pensar que la Virgen y San José, igual que tuvieron que trabajar como todos los hombres, también fueron una pareja como nosotros (Virginal, pero un verdadero matrimonio). Que se enamoraron de verdad, y sintieron el uno por el otro los mismos sentimientos que todos los enamorados. Que se eligieron libremente, y se dijeron que si. Y que después, como a todas las parejas, se les pasó el enamoramiento, y tuvieron que esforzarse por volver a enamorarse. Y me gusta pensar también que, igual que sintieron el cansancio de su trabajo, sentirían también la tentación de irritarse. Así que he elegido a San José como intercesor de los maridos enfadados, porque creo que él nos entiende perfectamente y nos ayudará a superar la tentación de la irritación y a esforzarnos por volver a enamorarnos.

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