LOS CUENTOS Y TODO LO QUE PODEMOS APRENDER DE ELLOS...

Autor: Esther Solana
Profesora de educación infantil.
Fuente:

Sontushijos

Cultiva el gusto por la lectura.

Los cuentos clásicos y tradicionales han estado presentes en la sociedad desde siempre. Por sus características y porque se ajustan a las necesidades e intereses de los niños los utilizamos en Educación Infantil para trabajar la Educación en valores, ya que en casi todos se ponen de manifiesto estos valores.

Los cuentos son un medio adecuado para crear un ambiente de diálogo, convivencia, de fantasía y juego, con el que el niño se divierte. Entre las tareas de los educadores está el que diferencie bien la frontera entre lo real y lo fantástico.

Les gusta escuchar el mismo cuento una y otra vez y siempre de la misma manera, lo contrario les crea confusión; la repeticiones les permite explorar detalles, comprender el vocabulario. El niño necesita de la repetición para gozar más del cuento. Todo esto les está preparando para la atención y la concentración necesarias en un futuro.

Los cuentos contribuyen a desarrollar la imaginación y la fantasía de los niños y a crear sus propios mundos interiores. Un cuento puede ayudar a los niños a que superen posibles conflictos y a que establezcan valores.

El escuchar cuentos hace a los niños más reflexivos, ya que en éstos   siempre   encontraremos

un mensaje que les lleve a comprender la forma en que deben actuar y comportarse, a saber distinguir entre lo bueno y lo malo.

A través de la Educación en Valores podemos trabajar aspectos como:

•     La aceptación, la confianza en sí mismo, la responsabilidad.
         •     La Convivencia: la participación en el grupo, el respeto a los demás y a los objetos comunes.
         •     El respeto a la diversidad y la valoración positiva de las diferencias.
         •     El aprendizaje de la resolución pacífica de los conflictos.

Estos cuatro aspectos aparecen reflejados en la mayoría de los cuentos tradicionales, a modo de ejemplo citar:

El traje nuevo del emperador: la sinceridad.

•     Los músicos de Bremen: la amistad.
         •     La Cenicienta: la humildad y la paciencia.
         •     El patito feo: respeto a la diversidad, la convivencia.
         •   Caperucita Roja: la confianza y la obediencia. Si queremos que el niño valore los cuentos debemos ser nosotros, padres y educadores quienes les enseñemos cómo usarlos; es decir, crear unos determinados hábitos ante los cuentos. Así por ejemplo nos acostumbraremos a:

•     Tener las manos limpias antes de utilizar un cuento.
         •     Tratarlos con cuidado para que no se deterioren.
         •     No escribir en ellos.
         •     Buscar un lugar tranquilo y acogedor para leerlos.
         •     Buscar un lugar adecuado para colocarlos.

Fomenta la lectura de cuentos y el amor por los libros en vuestros hijos, ya que el interés que les despiertan las historias mágicas y llenas de aventura plasmadas en esas páginas, aumentan sus ganas de conocer i más relatos, por eso es fácil que acaben amando la lectura.

A través de lectura de cuentos los niños pueden aprender sobre historia, la vida humana y animal; letras, colores, números, palabras en otro idioma, etc. sin que les resulte aburrido. Además leer cuentos infantiles en familia refuerza los vínculos entre padres e hijos, y ayuda a que haya una mejor co­municación. A través del cuento podemos llegar a relacionarnos tanto con nuestros hijos, que podemos ganarnos su confianza para que así como nos cuentan sobre las cosas cotidianas que les suceden también sobre situaciones que puedan estar viviendo, pudiéndolos orientar y apoyar.

¡Cultiva su gusto por la lectura!