MI AMIGO AITOR NO ENTIENDE ESO DE LOS MÉTODOS NATURALES.

Autor: Antonio Gómez Amigo
Ingeniero de telecomunicaciones.
Padre de familia numerosa.
Orientador familiar
Fuente:

Original para sontushijos

     Hace unos días me preguntó por lo métodos naturales de planificación familiar.  “¿En que se diferencian los métodos naturales de los artificiales?  Para mi que son lo mismo, al fin y al cabo de las dos formas se trata de no tener hijos ¿no?”

     Quizá lo más claro sea que no es lo mismo manipular artificialmente el cuerpo humano que vivir en armonía con él, conociendo y respetando su funcionamiento y sus ciclos.  No es lo mismo una vasectomía o una ligadura de trompas, que son auténticas mutilaciones del cuerpo humano, y que arrancan del hombre o de la mujer su capacidad de ser padres o madres, que regular las relaciones sexuales para tenerlas solo en los días infértiles del ciclo menstrual de la mujer.  Tampoco es lo mismo implantarse un artilugio, el DIU, en el cuerpo, para modificar su funcionamiento, ni tomar la píldora, que también modifica el comportamiento del cuerpo y disminuye el deseo sexual de la mujer.  Incluso el preservativo es una barrera artificial dentro de la unión sexual.

     Todos estos métodos son artificiales y no naturales pero, ¿no se distingue el hombre de los animales precisamente por su capacidad para gestionar la naturaleza?  El hombre construye casas para vivir en ellas, se viste con ropa, fabrica medicinas para curar y produce mil cosas artificiales que le ayudan a ser hombre plenamente.  Si es bueno tomar una medicina para regular la tensión, ¿Por qué habría de ser malo tomarla para eliminar la ovulación?

     Para el hombre, respetar la naturaleza significa cuidar el medio ambiente, no contaminar, evitar lo que es perjudicial para la salud… pero también tiene un sentido más profundo: vivir de tal forma que cada uno sea plenamente hombre o mujer, plenamente persona.  En este sentido, alguien que abusa de otras personas no actúa conforme a su naturaleza humana, aunque no contamine, porque el hombre está hecho de tal manera que alcanza su realización cuando ayuda a los demás, no cuando se aprovecha de ellos.

     Esa forma de ser plenamente personas no es arbitraria: podemos conocer qué nos acerca y qué nos aleja de ese ideal mediante la experiencia de lo que nos hace felices y de lo que nos hace sufrir.  Y dentro de esa naturaleza ocupa un papel central el amor entre hombre y mujer.  Ese amor, efectivamente, nos hace mejores, pero no lo podemos vivir de cualquier manera.  El amor entre hombre y mujer pide ser generoso y desinteresado, pide ser exclusivo, pide ser para siempre, y pide también abrirse a los demás, ser fecundo, transmitir el don de la vida a los hijos.

     Es posible que alguien rechace algunas de estas peticiones del amor.  Podemos, por ejemplo, estar convencidos de la superioridad del amor libre y negarnos a la exclusividad del amor.  “Tu y yo estamos juntos, pero si quieres acostarte con otro hombre, eres libre para hacerlo”.  Sin embargo la experiencia demuestra que si ella efectivamente se acuesta con otro hombre, el sufrirá, y su amor quedará herido de muerte.  Negar la naturaleza de la persona, en este caso la naturaleza del amor, lleva al sufrimiento, al desengaño, a la soledad.

     De la misma manera podemos negarnos a que nuestro amor sea fecundo.  La técnica nos permite separar las relaciones sexuales de la capacidad de tener hijos, haciéndolas estériles.  Pero la experiencia es que esta forma de actuar separa al marido de la mujer y entorpece su amor.  De hecho los métodos artificiales suelen recaer sobre uno solo de los miembros de la pareja, que puede sentirse utilizado para la tranquilidad y el disfrute del otro: “yo me he hecho la vasectomía, o estoy tomando la píldora, para que ella o el esté tranquilo y disfrute sin hacer nada”.  En cambio, en los métodos naturales el y ella están implicados, y eso refuerza su unión.

     Y si los métodos naturales son una forma de no tener hijos ¿no son también otra forma de burlar la exigencia de apertura a la vida del amor?  En el caso de los métodos naturales, cuando marido y mujer se unen durante los días infértiles del ciclo, no cierran de ninguna manera la posibilidad de tener hijos, y por eso no corrompen esa unión sexual.  Y cuando en los días fértiles no hacen el amor tampoco manipulan el acto sexual.  Efectivamente, ese matrimonio habrá tomado la decisión de retrasar o evitar la llegada de un hijo.  Pero si su decisión es recta, porque tienen razones para hacerlo, y no manipulan sus relaciones sexuales, están viviendo su amor de una forma plenamente humana.  En cambio, cuando marido y mujer tienen relaciones sexuales poniendo activamente una barrera a la fecundidad, el amor entre ellos queda limitado, herido, y acaba resintiéndose.

     Mi amigo Aitor me mira con cara de póquer.  Yo creo que algo si que ha entendido, aunque quizá este es un tema en el que le aprieta el zapato.

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